El archivo de los mormones

Hice girar el timón a babor el otro día, mientras navegaba sin rumbo por la red, con la intención de amenizar la espera de los Reyes Magos cuando me encontré con una página curiosa: la del periodista especializado en asuntos religiosos Pepe Rodríguez. En ella encontré algo que me sorprendió bastante y que pienso utilizar: un modelo de impreso para comunicarle al obispo de mi diócesis que me considero fuera de la Iglesia Católica, y le solicito amablemente que me dé de baja de sus archivos, bases de datos y estadísticas. Es decir,
un escrito de apostasía
. Pero no es eso de lo que quería hablar.


El caso es que cuando leí el impreso, me llamó poderosamente la atención una de las solicitudes que en él se realiza al señor obispo: que se dirija a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para pedirles que eliminen todos los datos que tienen sobre mi persona.

¡¡¡Cielo santo!!! ¿Esos pirados tienen algo sobre mi persona?

Pues parece que sí. Los mormones, que es como popularmente se conoce a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mantienen un increíble archivo enterrado bajo las montañas de Utah con datos registrales de todos los países en los que tienen misioneros. Y como de lo que se trata es de un mandato divino, porque al parecer fue el mismísimo Dios el que encomendó a esta curiosa iglesia que demostrase que todos y cada uno de nosotros descendemos de Adán (a Eva, que el den) pues la Iglesia católica decidió colaborar con ellos, y al parecer tiene microfilmados en Utah buena parte de los archivos parroquiales de España.

Y la verdad, no se entiende muy bien este empeño de Dios y de sus representantes en la tierra por demostrar eso de que todos descendemos de Adán, porque es verdad evangélica y por lo tanto no es legítimo creer en otra cosa. Pero en fin, doctores tiene la Iglesia y ellos sabrán lo que hacen que seguro que lo hacen por nuestro bien.

Al margen de cualquier consideración moral, puesto que como inmoral debe considerarse la colaboración de la iglesia verdadera con la mormona, la lectura de este documento plantea una inquietante cuestión legal: si es cierto que ha permitido a los mormones microfilmar sus registros parroquiales sin la autorización de los millones de afectados cuyos datos figuran en dichos archivos, ¿no estará la Iglesia católica cometiendo algún acto ilegal? ¿Se informa en los bautizos al neonato y a sus padrinos, padres y familiares que sus datos vana a ser cedidos a los santos esos de los últimos días? ¿Si se los han dado ya a estos señores, que fueron polígamos por mandato divino hasta avanzada la segunda mitad del siglo XIX, a quién más se los han proporcionado?

Un argumento insólito, pero un argumento a fin de cuentas para hacer apostasía y para exigirle a la Iglesia Católica que elimine de sus archivos a todos aquellos que no se tienen por católicos, o que aún sintiéndose católicos, no quieren que sus datos y los de su familia estén circulando por el mundo.

Un interesante libro para conocer los primeros días de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, así como la historia de la poligamia en América es “La veintisiete esposa”, de Irving Wallace, que narra la historia de quien fue la esposa vigesimoséptima de Brigham Young, uno de los fundadores de la iglesia mormona. En este libro se cuenta también la historia de la fundación de Salt Lake City y del estado de Utah, el estado mormón por excelencia, al que el Congreso de los Estados Unidos puso como condición para que pudiera entrar en la Unión que abandonara la poligamia.
NOTA: Los Archivos de Utah están disponibles en Internet. Pincha aquí.

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