Respiro aliviado cada mañana cuando leo Canela Fina, la sección breve, pero por eso mismo dos veces buena, con que todos los días nos regala Luis María Anson, de la Real Academia Española, y en la que incansablemente nos advierte contra los peligros que amenazan a nuestra amada patria. Y es que, mientras el desleal Ibarretxe nos tiene a todos enciscados con su plan -¡raca, raca, a dar la matraca!!- la antiespaña gana posiciones y se infiltra hasta en el Partido Popular, al que todo creíamos a salvo del mal.

Valiente, como todas las suyas, la denuncia que realiza Luis María Anson, de la Real Academia Española, en su canela Fina de hoy: la Cabalgata de Reyes de este año es anticristiana, y el Alcalde de Madrid -que como dijo Esperanza Aguirre, está más guapo calladito- va a conseguir amargarle las navidades a niños, niñas, padres y madres con su afán por paganizar tan entrañables fiestas. A la palabrería pedante y luminosa que ha invadido el Paseo del Prado este año hay que hay que añadir “el intento de desvirtuar la Cabalgata de Reyes, encomendada al “progresismo” de Delia Piccirilli, que cobrará, pagada por todos los madrileños, unos honorarios de millones, y se dedicará a hacer todo el daño que pueda a las creencias cristianas, mayoritarias entre los electores que dieron el triunfo al actual equipo municipal”.

Así que ya sabe el señor alcalde, que vaya tomando nota, que Anson, de la real Academia Española, se ha quedado con su cara, y se le parece bastante a Lenin, cuya “sagacidad para combatir la religión”, a juicio del valiente académico, “ideó mezclar las manifestaciones religiosas, y no sólo las navideñas, con los cuentos, para que el niño al crecer identifique unas y otros”.

En círculos políticos, académicos y populares no se habla de otra cosa.

NOTA: Como merece mucho la pena, reproduzco íntegro el Canela Fina de hoy, ya que en La Razón, conscientes de que todo queda si se deja permanecer, borran estos artículos cada cierto tiempo.

Los Reyes Magos, los padres y la Piccirilli


Luis María ANSON
de la Real Academia Española

Infinidad de padres cristianos madrileños llevarán mañana a sus hijos pequeños a la Cabalgata de Reyes. Los niños disfrutarán entusiasmados como siempre y los padres regresarán a su casa satisfechos. Pero hay una espina entre las rosas.
Delia Piccirilli, que considera la religión como el opio del pueblo, lo ha preparado todo para confundir en las cabecitas de los niños las verdades cristianas con los cuentos de ficción. La cabalgata estará trufada este año con los relatos de Andersen. Se trata de que la verdad evangélica del niño Dios que nace en un pesebre y de los reyes de Oriente que acuden al portal a ofrecerle sus dones se convierta en un cuento más como La sirenita. Una ficción, en fin, que ilusiona y divierte pero que es sólo fruto de la imaginación.
La sagacidad de Lenin para combatir la religión ideó mezclar las manifestaciones religiosas, y no sólo las navideñas, con los cuentos, para que el niño al crecer identifique unas y otros. Blancanieves, El mago de Oz, Caperucita roja, Alicia en el país de las maravillas son cuentos que encienden la imaginación infantil. Se trata de que la historia del niño Jesús sea un cuento más.
Los esfuerzos del Ayuntamiento para paganizar la Navidad sustituyendo en muchas calles las luces tradicionales y las estrellas de Belén por adornos asépticos o colgantes con palabras absurdas, alcanzan su máxima expresión en el intento de desvirtuar la Cabalgata de Reyes, encomendada al “progresismo” de Delia Piccirilli, que cobrará, pagada por todos los madrileños, unos honorarios de millones, y se dedicará a hacer todo el daño que pueda a las creencias cristianas, mayoritarias entre los electores que dieron el triunfo al actual equipo municipal.

Venga... meta ruido por ahí