Mi coleeee

No sé si habrán ustedes leído El País. Conviene hacerlo todas las mañanas, porque sólo de esta manera se pueden recibir las consignas del señor Polanco, al que Dios conserve la salud y la cartera, y así atendemos correctamente las obligaciones políticas que podamos tener. Pero además, una lectura cuidadosa de El País le permite a uno conocer ciertas cosas, a las que no conviene prestar la más mínima credibilidad, ya que son, sin duda fruto de la inquina antiaznarista del odioso dúo Polanco Gabilondo.

El caso es que esta mañana El País ha publicado una noticia interesante: al parecer unos señores de derechas y católicos están construyendo un colegio (en este caso para niños y niñas) en el barrio de Las Rosas de Madrid que va a ser concertado. El colegio, que por cierto, se llama “Colegio Internacional J. H. Newman“, como Aguirre & Newman, pero otro Newman, se está construyendo en una parcela de 20.000 metros cuadrados y valorada en 12 millones de euros cedida gratuitamente por el Ayuntamiento de Madrid -bajo presiones del extinto Cardenal Rouco Varela- en la época en que el primer edil era el añorado, pío y simpático Manzano -ya saben ustedes, aquel que dijo un día que los que habían cambiado su voto el día 13 de marzo eran colaboradores del terrorismo-.

Bueno, dirán ustedes, amables, pacientes lectores, pues como siempre, si esto lo vienen haciendo hace tiempo, qué tiene esto de particular, y otras cosas parecidas que se les puedan ocurrir. Pues díganlo si quieren, pero hay una particularidad: el señor director del colegio está pidiendo a los padres que quieren matricular a sus hijos e hijas en el colegio un donativo de 5.000 euros. Al parecer, y según las declaraciones a todas luces falsas, ateas, malintencionadas y antiespañolas de uno de los padres que ha denunciado el hecho, cuando preguntaron si la aportación de la ayuda garantizaba que su pupilo o pupila tuviera plaza, el director, don Juan Ramón de la Serna, señaló que “un 99% de quienes hiciesen el donativo tendrían plaza”. Vaya por Dios.

Señala el señor De la Serna que la petición de la donación no se realiza sólo a los padres que quieren matricular a sus hijos, sino que “nosotros invitamos a toda la sociedad a que colabore”, y para darle credibilidad al asunto, pues le pide a la propia periodista que le está entrevistando el óbolo correspondiente.

Los liberales sostienen, con la alegría de vivir que les caracteriza, que la sociedad puede y debe autorregularse, y que los impuestos deben reducirse al mínimo necesario para que el estado pueda garantizar ciertas fruslerías como la invasión de países lejanos o cercanos. En pocas palabras: mas sociedad y menos estado, ya que al parecer éste último no emana de la sociedad, sino que tiene vida propia, y como si de un terrible carcinoma más bien la elimna. Pues parece que el señor Consejero de Educación, don Luis Peral, a quien desde aquí saludamos con el respeto y la devoción que nos merece, se ha propuesto que el paraíso liberal sea el hecho diferencial de esta querida región nuestra que los hacedores de la transición dieron en llamar, con notable originalidad y buen gusto a paletadas, Comunidad de Madrid.

No es que el señor Peral tenga mucho que ver con esto, salvo por la dejación de funciones que ha cometido al no retirar inmediatamente la subvención a este centro. No debemos dejar de advertir, sin embargo que quizás todo esto se trate de una muestra práctica de la elaborada teoría liberal de la que hablábamos más arriba: que los impuestos los autogestione la sociedad civil, es decir, los emprendedores, esa gente sacrificada y con iniciativa que arriesgan su capital, sus conocimientos -si es usted cursi, lea how-know- y su patrimonio en aras del desarrollo económico de nuestra gran nación.

En pocas palabras, es como lo del impuesto revolucionario de los presos vascos, pero con corbata.