Pues eso, la izquierda idiota

Hay una izquierda idiota ¿saben ustedes?. Es esa que pretende mantenerse siempre como si Eva no se hubiera zampado la manzana, la jodida manzana. Los de esa izquierda lo pueden hacer todo, saben hacerlo todo, lo harían mucho mejor que nosotros, de hecho. Solo que nunca se les ha visto hacer nada, sencillamente no les da la gana, porque son estupendos y fenomenales.

La izquierda idiota tiene dos presentaciones: la radikal y la intelectual, pero ambas se caracterizan por un odio infinito a la izquierda real, que es la que se mancha las manos con la realidad para intentar transformarla. La izquierda real, con mayor o menor apoyo popular, con mayor o menor apoyo electoral, y no presente en una, sino en varias fuerzas políticas, se compromete con la realidad, acuerda con otros partidos, forma parte de gobiernos e instituciones. Adquiere compromisos, negocia, habla, llega a acuerdos. Se mancha las manos en el gobierno, si hace falta, porque gobernar es comprometerse, no se puede gobernar sin compromisos. La izquierda real sólo tiene una cosa clara: desde posturas puristas, ajenas a la realidad que se quiere cambiar no se cambia nunca nada. Todo sigue igual.

España ha cambiado. España no es la misma España que hace 30 años. Y no ha sido gracias a la izquierda idiota -yo nunca aceptaré un rey, yo nunca aceptaré una democracia sin ruptura, lo llaman democracia y no lo es- sino a la verdadera izquierda, a la que supo estar en la calle y en las instituciones, a la que, desde la oposición supo llegar a compromisos con los adversarios políticos. Muchos pueblos y ciudades españoles están o han estado gobernados por la izquierda real, y gracias a ello, se han conseguido muchas cosas: viviendas, centros educativos, espacios para los jóvenes, parques, centros sociales y culturales