No hay mal que por bien no venga

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Ya lo dijo el Generalísimo en una frase que todavía sirve de pasatiempo a los exegetas franquistas: “no hay mal que por bien no venga”. Y si el criminal prócer lo dijo con ocasión de la muerte por voladura del almirante Carrero Blanco -que tuvo tiempo, al menos, de acudir a su última misa y quedar así bien con Dios- yo lo digo con ocasión de mi enfermedad y de mi dieta. Parece que he dado esquinazo a Caronte y queda para otro momento la travesía de la laguna Estigia. Guardo, por tanto, mis dos dracmas para mejor -peor- ocasión. Sin embargo, no puedo decir que haya salido indemne de la penosa enfermedad que me ha sacudido y que aún me impide exhibir en toda su grandiosidad mi aterciopelada voz de barítono bajo.

Y es que he perdido en estos tres días casi dos kilos y medio de peso. Lo cual ha representado una gran alegría para el bueno de Mengele, que, no sé si en solidaridad por la enfermedad de la que todavía me recupero, o como algún tipo de siniestro premio por los kilos perdidos, el caso es que me ha advertido que tanta perdida no es más que una ilusión, que he perdido muchos líquidos -qué ordinariez, fíjense ustedes, como si uno tuviera por dónde perder esos líquidos- y que es posible que la semana que viene hasta recupere algo. Pues él verá, pero como recupere un solo gramo no le pago. A ver qué se ha creído.

8 Responses to "No hay mal que por bien no venga"
  1. Zeppo dice:

    ¡Coño! Pensé que era un solo dracma ¿ha subido el precio? ¡Peste de inflación!

  2. RicardoRVM dice:

    Me llevaba otro por si era posible la vuelta…

  3. Zeppo dice:

    Le noto algo tierno. Es como el pp, una vez que uno le es fiel, luego no admiten devoluciones.

  4. Como siempre le hago exégesis:

    "Pues él verá, pero como recupere un solo gramo no le pago"

    ¡Qué escándalo, qué escandalo!
    He descubierto que D. Ricardo va a la medicina privada.

  5. RicardoRVM dice:

    Hombre claro, es que con las cosas de comer no se juega.

    Fui al Insalud, y me dieron un par de hojas de colores en las que había unas dietas impracticables, y me dijeron que las hiciera y volviese en unos meses. "Pero no hay especialistas?", pregunté. "Si, señor", me respondieron, pero mejor que vaya usted haciendo ya la dieta, así cuando le reciba a lo mejor ha perdido usted 30 kilos".

    Y es lo que digo yo: que doña Esperanza tenía que haber dimitido ya, según su propia promesa electroal, porque las listas de espera no han disminuido, por lo menos las de los gordos.

  6. Zeppo dice:

    Gentuza como usted es la que colapsa los consultorios con imaginarias afecciones que solo sirven para debilitar el paupérrimo erario (público, con perdón). Si se dedicase a pintar al gotelé la gloriosa insignia de nuestra santa cruzada (la cruz de cuelgamuros), se le iban a quitar las tonterías a la voz de ya. Espérese que vuelvan las huestes del PP a gobernar España, que se le van a caer al suelo todos los michelines. ¡Gordo! ¡Antiespañol! ¡Comunista! ¡Masón! ¡Cójanme que me pierdo!

  7. POCHOLO dice:

    Y yo que pensaba que nos habíamos librado definitivamente, del malvado gordo zampabollos.

    Pues no, nos queda naa.

  8. carla dice:

    No se ni quien eres tu, pero solo te pido una cosa, saca esa foto tuya comiendo un pobre cadaver, no me parecio nada agradable.

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