Ana Botella, qué estupenda y qué guais soy, pero qué bocaza tengo

Dice la sabiduría popular, y dice bien, que cree el ladrón que todos son de su condición. Por eso, Ana Botella, la concejala de Servicios Sociales que piensa que su tarea consiste en organizar colectas para el Domund en la calle Lista, ha acusado de traición a España al presidente del Gobierno. Asegura la ex primera dama -y bien que le jode lo de ex, según parece- que José Luis Rodríguez Zapatero ha cedido ante el “lobby gay”.

A juicio de la ex, la extensión del matrimonio a toda la población, independientemente de la orientación sexual de cada cual, que es como deberíamos llamar a la legalización del matrimonio homosexual, “no es sólo un ataque a los obispos; es, sobre todo, un ataque a los valores tradicionales, a la familia como institución“. Llegados a este punto, es preciso preguntarse a que se refiere esta señora.

Vamos por partes. Dice la ex que la nueva regulación civil del matrimonio “no es sólo un ataque a los obispos”. De ello se debe deducir, por lo tanto, que los obispos -a juicio de la ex- se sienten discriminados por la medida adoptada por el gobierno y que éste debería plantearse aceptar también el matrimonio entre obispos. Va a ser eso. No soy capaz de comprender cómo pueden sentirse atacados los obispos porque un alcalde o un juez casen a dos personas, sean homosexuales o no lo sean, como tampoco entiendo por qué la ex se refiere a los obispos, y no a los cardenales, a los sacerdotes en general o, lo que sería más propio, a los sectores más reaccionarios de la Iglesia a los que ella pertenece. Estaría bien en este sentido buscar -y lo haré- la opinión que tienen sobre este tema otros católicos de sectores más progresistas o simplemente razonables de la Iglesia. Y al ser éste un tema que no afecta al dogma, tanto pesa la opinión del Papa como la de Miret Magdalena, por citar un ejemplo.

En cuanto a las familias tradicionales, ahí puedo hablar en primera persona. No tengo muy claro qué es eso de la familia tradicional, pero me figuro lo que quiere decir la ex, así que puedo afirmar y afirmo que provengo de una familia tradicional y he fundado posteriormente otra. Y desde luego no me siento atacado por las novedades introducidas por el gobierno en la regulación del matrimonio. Es más, como español -que lo soy con permiso de la derecha y de la autoridad- me siento orgulloso de la mayoría parlamentaria que lo ha propiciado.

La segunda parte de la opinión de la ex dice que Zapatero ha traicionado a España -¿qué es eso, dónde dice que para ser español debes ser heterosexual o “machos machos”, como sostiene el alcalde de Villaviciosa?- porque ha cedido a las presiones del “lobby gay”. Se ve que la ex no sale del paralelogramo formado por las avenidas de Velásquez y Serrano, entre Goya y Ortega y Gasset, antes Lista. Porque el lobby no es gay, es heterosexual, y se compone al menos por todos aquellos que apoyamos a la mayoría que hoy sostiene al gobierno y del no forma parte uno, sino de varios partidos.

O eso, o que somos todos unos rojos maricones.