El lobby de los rojos traidores y maricones

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Ana Botella, qué estupenda y qué guais soy, pero qué bocaza tengo

Dice la sabiduría popular, y dice bien, que cree el ladrón que todos son de su condición. Por eso, Ana Botella, la concejala de Servicios Sociales que piensa que su tarea consiste en organizar colectas para el Domund en la calle Lista, ha acusado de traición a España al presidente del Gobierno. Asegura la ex primera dama -y bien que le jode lo de ex, según parece- que José Luis Rodríguez Zapatero ha cedido ante el “lobby gay”.

A juicio de la ex, la extensión del matrimonio a toda la población, independientemente de la orientación sexual de cada cual, que es como deberíamos llamar a la legalización del matrimonio homosexual, “no es sólo un ataque a los obispos; es, sobre todo, un ataque a los valores tradicionales, a la familia como institución“. Llegados a este punto, es preciso preguntarse a que se refiere esta señora.

Vamos por partes. Dice la ex que la nueva regulación civil del matrimonio “no es sólo un ataque a los obispos”. De ello se debe deducir, por lo tanto, que los obispos -a juicio de la ex- se sienten discriminados por la medida adoptada por el gobierno y que éste debería plantearse aceptar también el matrimonio entre obispos. Va a ser eso. No soy capaz de comprender cómo pueden sentirse atacados los obispos porque un alcalde o un juez casen a dos personas, sean homosexuales o no lo sean, como tampoco entiendo por qué la ex se refiere a los obispos, y no a los cardenales, a los sacerdotes en general o, lo que sería más propio, a los sectores más reaccionarios de la Iglesia a los que ella pertenece. Estaría bien en este sentido buscar -y lo haré- la opinión que tienen sobre este tema otros católicos de sectores más progresistas o simplemente razonables de la Iglesia. Y al ser éste un tema que no afecta al dogma, tanto pesa la opinión del Papa como la de Miret Magdalena, por citar un ejemplo.

En cuanto a las familias tradicionales, ahí puedo hablar en primera persona. No tengo muy claro qué es eso de la familia tradicional, pero me figuro lo que quiere decir la ex, así que puedo afirmar y afirmo que provengo de una familia tradicional y he fundado posteriormente otra. Y desde luego no me siento atacado por las novedades introducidas por el gobierno en la regulación del matrimonio. Es más, como español -que lo soy con permiso de la derecha y de la autoridad- me siento orgulloso de la mayoría parlamentaria que lo ha propiciado.

La segunda parte de la opinión de la ex dice que Zapatero ha traicionado a España -¿qué es eso, dónde dice que para ser español debes ser heterosexual o “machos machos”, como sostiene el alcalde de Villaviciosa?- porque ha cedido a las presiones del “lobby gay”. Se ve que la ex no sale del paralelogramo formado por las avenidas de Velásquez y Serrano, entre Goya y Ortega y Gasset, antes Lista. Porque el lobby no es gay, es heterosexual, y se compone al menos por todos aquellos que apoyamos a la mayoría que hoy sostiene al gobierno y del no forma parte uno, sino de varios partidos.

O eso, o que somos todos unos rojos maricones.

25 Responses to "El lobby de los rojos traidores y maricones"
  1. Mpmx dice:

    A mi me hace gracia cuando (desde un signo u otro) se hace referencia a los diferentes “lobbys” que viene el “lobby” correr, correr! Ya sea el lobby judio, el gay, el arabe, petrolero, etc.

  2. Zeppo dice:

    Rojos y Maricones. Que conste en acta.

  3. Antonio dice:

    Razonable Ricardo (R2),

    por ir directamente a la base del tema: que no es que todos los que votamos al PP seamos anti-‘gays y lesbianas’, ni católicos dogmáticos, pero nos molesta que el Gobierno le de patadas a todo aquello que no es de su cuerda.

    Digo yo que para conceder derechos civiles a colectivos que los merecen hay muchas fórmulas que evitan enfrentar y dividir.

    Lo de Ana Botella, mal que nos pesa a muchos, es un problema de aptitud. Para triunfar en cualquier negociado, o se tiene lo que hay que tener o se desarrolla. En política me temo, es mejor cultivarlo con ‘perfil bajo’, y a esta mujer se la ve demasiado. Thatcher solo hubo una, y no era mujer de un ex-presidente.

    Termino con una maldad. Un tal Ricardo Royo-Villanova asegura en su blog que (sic.) “éste (el Gobierno” debería plantearse aceptar también el matrimonio entre obispos”. Demostrado, la progresía española esnifa pegamento en horas de trabajo.

  4. Oiga, don Antonio, lo de los obispos era un comentario irónico.

  5. Mejor se comía una pera ¿o era una manzana? o se la metía por algún sitio en lugar de estar soltando memeces cada dos por tres. Un lobby dice, en fin, si ya no entendemos que todas las personas debemos ser iguales ante la ley, apaga y vámonos.
    Me gusta tu blog. Un saludo!!

  6. un servidor dice:

    “éste (el Gobierno) debería plantearse aceptar también el matrimonio entre obispos” …

    Con la ley en la mano, y en unos cuantos meses, Dios mediante, Monseñor Rouco Varela y Monseñor Amigo podrian ser declarados, marido y marido (“puede besar al novio”), por el Ilustrisimo Regidor de la Villa y Corte, el Sr. Ruiz Gallardón. Si quieren, claro, pueden hacer uso de ese derecho, y ademas pueden adoptar un monaguillo bávaro. Tambien pueden invitar a doña Ana Botella de Aznar como testigo.

    Zeppo: No nos basta ser rojos y maricones, tambien somos drogadictos “de mierda” (Supergen y Superglue forever)…

  7. Zeppo dice:

    Eso usted que es un avaro y además, de presupuesto reducido. Con rojos y maricones, vamos apañados.

  8. Kephrem dice:

    Pues desde luego que esta señora resulta patética a todas luces, pues como bien dices, autor del blog, “traicionar a España” es una memez de la Sra. Ex., porque todo el mundo sabe que España no son sólo los meapilas del PP, muchos de ellos, mariquitas, pero sepulcros blanqueados, que nunca se atreverán a salir del armario. En fin, que la Historia dará la razón a Zapatero con su legalización, igual que ha sucedido ya en decenas de cosas que nos parecían impensables a lo largo de las décadas en los países democráticos de occidente. Un saludo a todos los progresistas llenos de sentido común!

  9. Alucinante dice:

    La posición que se expresa es alucinante…

    Vamos a ver, este tio (nuestro presi) está destrozando España, y lo del matrimonio homosexual es otro chorrito de agua para intentar desbordar el vaso y está a punto de conseguirlo.

    El matrimonio es una institución y hay que respetarla. No tengo absolutamente nada en contra de los homosexuales y considero que deben tener exactamente los mismos derechos que el resto de la población (herencias, pensiones por defuncion de uno de los miembros de la pareja, …), pero de ahí a corromper una institución como es el matrimonio va un abismo.

    Aqui, no se está hablando de derechas ni izquierdas, de rojos o nacionales, lo que pasa es que las instituciones hay que mantenerlas. Si comenzamos a cambiarlas se desvirtuan y la sociedad se viene abajo. Vamos a ver, es menos respetable alquien que mantiene relaciones con su vecino que alguien que las mantiene con su perro ¿si o no? ¿depende de la cantidad de gente que le gusta la zoofilia? ¿depende de la capacidad económica de los zoofilos?.

    ¡ Que se legalice el matrimonio con los perros !

    Y también, que se legalice la poligamia (la cultura islamica lo permite)

    Y que se legalice la ablación del clitoris…

  10. clubber dice:

    ¡Eso, eso! Legalicemos TODO lo que no perjudique los derechos del ajeno.

    Si dos perros quieren casarse, ¿quién soy yo para impedirlo? ¿Y en qué afecta eso a tu vida?

    Lo de la ablación es una salida de tiesto, amigo, porque hablamos de un ataque directo a los derechos de las mutiladas…

    Lo que más me inquieta es por qué se sienten los demás heridos cuando se conceden derechos a otros. ¿Sucedería lo mismo cuando las sufragistas lograron finalmente votar como los protomachos de entonces? ¿Alguien lo sabe?

    En fin, nada más lejos de mi intención que casarme y tener hijos adoptados pero, a partir de ahora, se convierte en una opción que elijo, no en una imposición que se me marca.

  11. joaquim dice:

    ¡Y eso lo dice la mujer de quien traicionó al 90% de los españoles metiéndolos contra su opinión en la guerra de Bush, y haciendo así inevitables los atentados de Casablanca y el 11-M!

    ¿Son cínicos irremediables o simplemente idiotas absolutos?

  12. Pantagruel dice:

    La opinión de A. Botella es adecuada al opinar que la aproación del matrimonio homosexual se lanza en contra de las instituciones tradicionales y parcialmente adecuada al apuntar el desacuerdo con los Obispos.

    (1) A. Botella se presenta como la conservadora fundamentalista que es al emitir un discurso apocalíptico contra las delicuescentes formas de convivencia entre peras y manzanas. En efecto, la familia tradicional siempre ha sido la del matrimonio para toda la vida entre hombre y mujer. El problema es que la sociedad contemporánea ha evolucionado en este aspecto y las formas de familia también, dejando obsoleta la noción tradicional. Me maravilla que los liberales no se hayan lanzado a la yugular de A. Botella, puesto que como buenos liberales deberían saludar entusiásticamente las fuerzas progresistas de la sociedad que decide en virtud de las conveniencias de sus individuos las formas de vida que considera más rectas sin esperar que el Estado colectivista les venga a coaccionar para que opten por un determinado modelo de convivencia familiar.

    (2) Siendo respetuosos con las ideas liberales y la aconfesionalidad de nuestra Estado, lo mejor que se puede decir es que la aprobación del matrimonio homosexual se hace independientemente de la opinión de los Obispos; técnicamente no es en contra de su opinión, sino “sin importar” su opinión, pues la Iglesia no puede aspirar que sus opiniones morales sean vinculantes para el Estado. Como apunta Manu en otro lado, la Iglesia debe conceder el mismo estatus al matrimonio civil entre homosexuales al que ya en su día le concedió al heterosexual. En definitiva atendiendo al principio liberal de que el Estado debe dejar que sus individuos libremente escogan aquel modo de vida que más les satisfaga el Estado reconoce que simplemente no tiene motivos para impedir que dos individuos sea cual sea su orientación sexual se comprometan libremente a unirse en un contrato de derechos y deberes.

    (3) En el ámbito católico la idea de matrimonio homosexual puede observarse de dos modos distintos; el del magisterio de la Iglesia y el del debate teológico.

    3.1. El Magisterio actual de la Iglesia en cuanto a sexualidad subraya que ésta debe vivirse como una invitación a la reproducción; en tanto que la homosexualidad es una práctica que no puede tener como fin la reproducción se le condena; se insiste pues en que el católico debe prestar respeto y atención al homosexual pero considerar su práctica como una tentación que debe ser vencida. Al ser doctrina vinculante, cualquier creyente debe observarla para que esté en comunión con Roma.

    3.2. Existe una línea teológica que subraya que el castigo del cuerpo y la concepción dualística del ser humano (cuerpo-alma) no son genuinamente cristianas sino que obedecen a la pronta y decisiva influencia del neoplatonismo en el cristianismo temprano el cual marca la doctrina posterior al respecto. Para esta línea, esta concepción dualística debe ser censurada y se le debe enfrentar la concepción del cuerpo como una mediación necesaria entre los humanos para el encuentro con Dios y reivindicar el derecho al placer corporal. Igualmente insiste en que la sexualidad puede vivirse gratamente como un poderoso espacio de comunicación interhumana y no como un medio para alcanzar otro fin (la reproducción). Al desarrollar estas ideas, la relación homosexual no sería pecaminosa. Sin embargo, esta postura es minoritaria hoy por hoy y ni mucho menos cuenta con el beneplácito de Roma.

    3.3. La única confesión cristiana que ha
    reconocido la homosexualidad plenamente son los episcopalianos, es decir, la rama estadunidense de la Iglesia anglicana y ello no sin levantar el fantasma de un cisma en las otras familias anglicanas que se rasgaron las vestiduras ante el atrevimiento de nombrar Obispo a un homosexual declarado. Dado la relativa autonomía de cada rama anglicana hasta ahora se reconoce el derecho a los episcopalianos no sólo de respetar la homosexulidad sino también de ordenar ministros homosexuales considerando este punto un artículo no central en la doctrina anglicana para preservar el espíritu de comunión.

    Hasta aquí lo que se puede decir con relativa asepsia.

    (4) Sin embargo mi opinión como cristiano es que es la actual doctrina sobre la homosexualidad constituye un error absoluto y un escándalo a la luz de la predicación de Jesús de Nazareth. En primer lugar porque la Iglesia es incapaz de alegrarse al comprobar cómo los homosexuales festejan la vida y son capaces de un compromiso afectivo profundo; en segundo lugar porque es incapaz de acercarse a ellos solidariamente y defenderlos cuando son insultados, es decir, cuando son tratados como evangélicos leprosos; y por último, es un error, porque impide a la Iglesia radicalizar (hacer más visible y al mismo tiempo más coherente con las fuentes de la fe) su discurso que considera el amor como mandamiento superior de Dios y sacramento máximo, amonestando tanto a los heterosexuales como a los homosexuales cuando egoístamente son incapaces de entrega afectiva a los demás.

  13. Carmen dice:

    :) Mu buen post! Esta mujer necesita un asesor o alguien que le diga cómo no meter la pata (aunque seguro que ya lo tiene). Sólo le ha faltado hablar de Think Tank gay o algo así…madre mía. No se da cuenta, ni ella, ni los que son como ella, de que lo que tiene que hacer un Estado de Derecho es legislar para todos, permitiendo que cada ciudadano pueda vivir según su propia moral; y no hacer las leyes a la medida de los prejuicios de algunos, privando de libertad por tanto, a los demás para hacer lo que nos apetezaca y nuestra conciencia nos permita.
    Un saludo!

  14. Aski dice:

    Todavía estoy intentando encontrarle sentido a los comentario de Ana Botella y a los del post bajo el apodo “Kephrem”.

    Ya es mal síntoma cuando se escucha la famosa frase “no tengo nada en contra de….(homosexuales, negros, mujeres, colchoneros..etc…), en fin.

    Simplemente les invito a reflexionar sobre lo que el/ella (Kephrem) considera una Institución, la diferencia ente una institución civil y una Eclesiástica, y cuantas instituciones no habremos cambiado paso a paso la sociedad civil por suerte, aunque no sin antes el sacrificio de mucha gente que levantó la voz primero; siendo objeto de represión y descalificativos por ello.
    Lo de las sufragistas me parece un buen ejemplo.

    Y por favor, dejemos en paz a los perritos y a los gatitos, y apliquemos el sentido común y un pelín solo de seriedad. Que estamos hablando de hombres y mujeres adultos y con capacidad de decisión; mayor posiblemente que la de muchas parejas hétero que adquiere el compromiso simplemente por una tradición que les impulsa. No veo el motivo de preservar esa institución tal y como está. Como tampoco vimos la mayoría de los españoles en su día la necesidad de conservar las instituciones civiles y políticas que nos regían antes de 1978. No veo por que no ha de realizarse por consenso o mayoría razonable cualquier otra modificación, siempre que respete los derechos humanos; y además los institucionalice, como es el caso.
    Le aseguro amigo/a Kemprem, que el país no va ha quedar destrozado por que esa institución civil, “el matrimonio” (que como usted dice entre otras cosas incluye los derechos de “herencias, pensiones por defunción de uno de los miembros de la pareja, …) “incluya” a más gente, y por lo tanto, más posibilidades de unión, de relación, de afecto y en el fondo de creación de lazos humanos. ¿O es que acaso usted piensa que este tipo de lazos si son perniciosos? ¿Está de verdad seguro de que no tiene nada en contra de los homosexuales? Si se tiene miedo al caos civil, imagínense lo que sería tener en el futuro una población considerable de homosexuales sin regular de forma equiparada: Eso si que es un caos, además de una injusticia.

    Un saludo a todos

  15. irichc dice:

    INVENCIONES JURÍDICAS Y DERECHOS HUMANOS

    “Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia.

    Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.

    La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.”

    Artículo 16 de la Declaración de los Derechos Humanos.

    “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

    Artículo 2.1 de la Declaración de los Derechos Humanos.

    1. Interpretación literal.

    Llamo la atención del lector sobre el siguiente detalle: el primer precepto no habla de restricciones por motivos de sexualidad. ¿No será, pues, que el matrimonio homosexual es contrario a los Derechos Humanos? Si tal cosa se revelase cierta, estaría permitido discriminar a los matrimonios homosexuales, ya que ello no figura como expresamente prohibido en la Carta. En efecto, “… sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión” significa, “a sensu contrario”, que pueden contemplarse otras restricciones, como la prevista por razón de sexo o de parentesco.

    La lista, pues, no es abierta. La ley positiva debe ser “scripta et stricta”, sin permitir interpretaciones de manga ancha que la desnaturalicen; sobre todo en aspectos cruciales.

    Además, que algo esté permitido (“todo lo que no está prohibido”) no significa que sea un derecho humano. Así, la facultad de ir a la playa o tener coche pueden ser contrarias a ciertas disposiciones de protección del medio ambiente.

    Todavía más: Si el matrimonio homosexual tuviese el rango de derecho fundamental, no sólo habría que ilegalizar a la Iglesia Católica y a todas las confesiones que lo rechazan, sino también considerar que todos los Estados que no reconocen dicho pseudomatrimonio vulneran las disposiciones básicas de convivencia que se han dado los pueblos. O lo que es lo mismo, el 99% de los que integran la comunidad internacional.

    2. Interpretación histórica y sistemática.

    Por lo cual fingir en un alarde de “espiritualismo” que el legislador ignoraba la prohibición de contraer matrimonio entre personas del mismo sexo es a todas luces un exceso interpretativo.

    Hasta aquí hemos presupuesto que “matrimonio” significa lo que la ideología gay quiere, y ni con esas se ha logrado demostrar que algo semejante se prevea en el texto que se comenta.

    Sin embargo, la realidad es muy otra a la que en un principio dimos por buena, pues por ese término el legislador entiende en todo momento el matrimonio heterosexual, el único existente entonces.

    Así, si bien el artículo 2 extiende en una lista abierta todos los derechos reconocidos en la Carta, no introduce la posibilidad de crear nuevos derechos (el “matrimonio negro” o el “salario chino”), sino que se circunscribe a lo conocido.

    Si se hubiera querido proponer un matrimonio prácticamente sin límites se habría otorgado el derecho a todos, reconociéndose expresamente las excepciones que se estimaran (de parentesco, por sentencia penal condenatoria, etc.). Pero, en lugar de eso, se permite al legislador nacional regular dichos límites con razonable holgura.

    Ahora bien, toda licencia tiene un tope. Sabemos que en algunas zonas geográficas la edad matrimonial es mucho más temprana que en la nuestra. Bajo la concepción jurídica occidental tal posibilidad colisionaría con el derecho a la infancia, esto es, el derecho a no ser explotado durante la edad previa a la pubertad.

    Esta inferencia no puede extraerse del texto mismo de la Carta, por lo que se precisa una interpretación histórica. Si se rechaza en el caso de los matrimonios homosexuales, ¿qué te empuja a no hacer lo mismo con los niños?

    3. Interpretación teleológica.

    Añado que los infantes tienen en el ordenamiento español, por herencia romana, derecho a aceptar donaciones puras. El dato de que idénticos sujetos no puedan contraer matrimonio nos informa de que no se estima que éste sea un derecho simple, sino una relación compleja de derechos y obligaciones, entre las que naturalmente se encuentra el mantener a los hijos. Sin embargo, no puede obligarse a nadie a hacer lo imposible, razón por la cual los homosexuales no están obligados a cuidar de los hijos que no son capaces de tener y, por consiguiente, tampoco disponen del derecho a casarse.

    No tiene ningún fuste dar protección jurídica a una pareja que no espera traer hijos al mundo, ya que eso sería discriminatorio para los célibes, mucho más desvalidos al contar con una remuneración menos. El argumento no se aplica a los estériles, dado que su condición es accidental y no necesariamente definitiva.

    El matrimonio surge como respuesta del Estado al servicio que de modo natural ofrecen a éste las parejas que engendran una progenie y sostienen sus cargas. Sin la obligación actual o futura de mantener la descendencia, el matrimonio carece de sentido.

    Como se ha dicho, los homosexuales no pueden contraer esa obligación de manera autónoma, sino a lo sumo recurriendo al auxilio de la ley (adopción, inseminación, etc.). De ahí se sigue que no tienen un derecho natural al matrimonio, como pareja, pero sí un derecho civil en tanto que ciudadanos, es decir, como individuos.

    El matrimonio homosexual, pues, es una ficción indeseable.

    Además, en el 16.3 de la Declaración se nos dice:

    “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad”.

    ¿Cómo va a ser natural la familia formada por homosexuales, si por naturaleza es incapaz de engenderar y perpetuarse en el futuro? ¿Qué clase de fundamento social es el que necesita a la sociedad misma para fundamentarse mediante el reconocimiento de artificiosas prerrogativas?

    Resumiendo:

    1) Queda claro que el artículo 16 sólo puede referirse al matrimonio tradicional, según su interpretación literal, histórica, sistemática y teleológica, las únicas permitidas en Derecho civil.

    2) No es menos patente que el artículo 2 prohíbe restringir el derecho al matrimonio heterosexual, salvo en el caso del parentesco y de la edad mínima, contemplado el derecho a la infancia.

    Daniel.

    http://www.miscelaneateologica.tk

  16. Nuria Serra dice:

    Matrimonio y católicos
    En línea con la actual relevancia social en torno a la modificación de la legislación española sobre los matrimonios, la postura de los católicos en ella, voy a exponer mi posición aquí.
    Estoy completamente a favor del permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo. El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales. Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos. Pero esto, además de ser más una imagen mediática que una realidad, no es razón para impedirles el ejercicio del matrimonio. Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas. También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por “el qué dirán” o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio),incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones. Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: Aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos. Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de “¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!”. Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que los hijos de católicos tienen mucha mayor probabilidad de convertirse a su vez en católicos (al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad), ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás. Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres. En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción. Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales.

  17. irichc dice:

    “Igualdad natural: Es la que está presente en todos los hombres únicamente en virtud de la constitución de su naturaleza. Esta igualdad es el principio y el fundamento de la libertad.

    La igualdad natural o moral está, pues, fundada en la constitución de la naturaleza humana común a todos los hombres, que nacen, crecen, sobreviven y mueren de la misma manera”.

    (Enciclopedia, Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios)

    Ahora bien, la homosexualidad no es común a todos los hombres, ergo el matrimonio homosexual no es un derecho natural.

    Saludos.

    Daniel.

    http://www.miscelaneateologica.tk

  18. AntiZP dice:

    ZP da pena y punto!!!

    Ya queda menos…

  19. Anónimo dice:

    esta spain es una mierda

  20. Anónimo dice:

    estamos peor que con paco-el pescador de atunes
    el hijoputa aquel nos retrasó décadas del resto del mundo, pero es que ahora estamos en camino de ir a peor

  21. Anónimo dice:

    este pp y esta iglesia y estos medios de comunicacion por llamarles de algun modo nos llevaran al suicidio colectivo y quizás a otra guerra civil.
    aunque quizás es lo que desean
    arriba españa
    arriba la polla-abajo las bragas
    y a follar

  22. jose dice:

    La verdad es que el colectivo homosexual es patético, vemos como se disfrazan el “día de su orgullo” y no deja de producir una cierta, y muy humana, repulsión. Eligen como disfraz, casi todos, el de un demonio y presumen de tener como pareja a otro igual a él. Mi opinión, sincera, es que han dejado de pertenecer al género humano y se han decantado por el demoníaco. Han perdido en la elección.

  23. pepe dice:

    Quiero contestar a Nuria Serra: No tienes razón Nuria, tu comentario es realmente un plagio y por ello deberías pedir perdón, no estaría de más que pidieras disculpas a los católicos por hacer esa comparación tan absurda. El colectivo homosexual no creo que agradezca tu comentario, los dejas completamente desnudos.

  24. koko dice:

    españa ha retrocedido en democracia con maricones y sin ellos.

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