Lapidación perpetrada hace unos años en Irán

Afganistán en un país que ha sido recientemente liberado de la tiranía islámica por los Estados Unidos de América y sus aliados. Acabaron felizmente con el régimen talibán y permitieron que sus mujeres salieran a la calle enseñando la cara, las piernas, los tobillos y el ombligo, si les parece oportuno. Lo que no han conseguido eliminar es el la muerte por lapidación a las mujeres adúlteras, que vaya palabro, da miedo hasta decirlo.

Amina fue apedreada hasta la muerte ayer por mantener relaciones con un vecino durante los cinco años en que su marido estuvo fuera del país. Al amante le han dado 100 latigazos y listo. Que ya vale. Se dice que en la Casa Blanca las noticias de esta ejecución han causado gran perturbación y que el presidente George Bus ha dado incluso u golpe sobre su mesa de trabajo del despacho oval, indignado por la crueldad de la ejecución: “¿No podían haberla electrocutado?”, excamó.

Estados Unidos y los países que tienen tropas en Afganistán -España entre ellos- son responsables del orden en dicho país, y con la ejecución de ayer han demostrado varias cosas. En primer lugar, que no son capaces de mantener el orden. Pero también que en realidad lo que han ido a hacer allí es controlar bienes y recursos estratégicos para el mundo occidental y en ningún caso restaurar la democracia. El fiasco de las elecciones iraquíes -¿cuándo va a tomar posesión el gobierno- y la bárbara ejecución de Afganistán lo ponen claramente de manifiesto.

Tiene gracia la cosa de que Amnistía Internacional, a través de la presión popular internacional, tenga más capacidad de influencia en Nigeria que Estados Unidos y su troupe en un país que tienen invadido, como Afganistán.

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