Los militares y yo sabemos muy bien que cuando un ejército es atacado, si consigue resistir con éxito la agresión, precisa de un cierto tiempo para reorganizarse o poder armar un contraataque que tenga ciertas garantías de éxito. Eso es lo que he hecho, después de estos días de “shock”, y he diseñado ya mi contraataque a Wanadoo.

Les acabo de enviar el siguiente fax:

Muy señores míos:

Les ruego que sin dilación alguna y a la voz de ya -que deben considerar dada mediante el presente escrito- me den de baja del servicio de ADSL que tengo funestamente contratado con ustedes en la línea XX XXX XX XX.

Así mismo, les notifico que, dado que hace al menos 20 días que no tengo conexión a Internet, tal y como he comunicado en reiteradas ocasiones a sus servicios técnicos, sin que se haya hecho nada por solucionarlo, con fecha de hoy he dado orden al banco de que no abone de mi estimada cuenta ninguna factura por servicios prestados a partir de febrero de 2005.

Por otra parte, y al amparo de lo establecido en la Ley 8/2001 de 13 de julio, de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid, les ordeno que borren de sus bases de datos, así las tengan en cualquiera de los medios que nos permiten las asombrosas tecnologías de este siglo, como si por el contrario los tienen en otros medios no por obsoletos menos prácticos, todos mis datos, y que si alguno de sus empleados o directivos los hubiera memorizado, los olvide igualmente, y que se comporten a partir de la fecha como si no tuvieran noticia alguna de mi existencia. Sepan que en caso de que detecte que siguen utilizando mis datos con fines publicitarios o de cualquier otra índole, actuaré muy gustosamente contra ustedes y contra sus intereses con todos los medios que la Ley ponga en mis manos, y con cualquiera otros que me pudieran parecer oportunos, en un momento dado.

Sin otro particular, les aprecia en lo que valen, que, dicho sea de paso, es muy poco, y queda a la espera de sus siempre gratas noticias,

Firma y sello

Sin duda la misiva habrá causado correspondiente efecto sorpresa, ya que no esperaban, seguro, la recepción del fax. Estoy seguro de que eso es así, proque deben saber ustedes que el número que la compañía proporciona a los ilusos que quieren darse de baja es falso, y que siempre que se marca se puede escuchar una grabación que dice que están las líneas ocupadas. Siempre, sin excepciones. Ásí que después de luchar durante cerca de una hora con varios teleoperadores que me pasaban de un departamente a otro, he conseguido el número de fax al que dirigirme: 91.252.18.45. Así que ya saben ustedes.

En fin, les mantendré informados de cómo van las cosas, que ahora mismo me voy al banco a ordenar que no paguen más facturas a esta empresa.

Espero recuperar algún día mi conexión doméstica.

DIEZ MINUTOS DESPUES…

Je, je, je, ya he dado orden al banco. ¡¡¡Se van a cagar estos de Wanadoo!!!

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