Recibo por correo electrónico el enlace que conduce a una larga, un poco antigua, pero interesantísima entrevista con Antonio Bru, el profesor de Matemática Aplicada de la Universidad complutense que ha descubierto que los tumores sólidos son fractales, es decir, formas geométricas cuyo crecimiento está guiado por fórmulas matemáticas que son comunes a todos los tipos de tumores.

Este descubrimiento le llevó a describir con todo detalle cómo crecen los tumores, y que los neutrófilos -un tipo de leucocitos- son las células encargadas por la naturaleza de combatir el crecimiento de los tumores, encapsulándolos, y produciendo su necrosis, por lo que el fomento de la creación de neutrófilos por el propio organismo puede ser -lo ha demostrado ya- eficaz en la lucha contra el cáncer.

Se trata de un curioso descubrimiento que, para usted y para mí -neófitos- no tiene demasiado sentido, pero que -asombrosamente- posee ciertas implicaciones políticas, ya que al ser éste un método de lucha contra el cáncer eminentemente “mecánico” que pone en cuestión las terapias dominantes en la actualidad, es decir, la quimioterapia y la radioterapia, aunque, como advierte el propio Bru, “las terapias que se están aplicando actualmente son las mejores posibles a día de hoy lo que no está en contra de que nuevos resultados permitan hacerlas mas eficaces o sustituirlas en el futuro por otras mejores“.

La entrevista, cuya lectura recomiendo, narra cómo se formó su equipo, por qué un físico se interesa por algo tan aparentemente ajeno a su disciplina como la evolución y el crecimiento de los tumores, y las resistencias y desconfianzas de ciertos sectores médicos y científicos hacia su trabajo, para concluir con una frase contundente: “bastaría potenciar el sistema inmune para superar el cáncer“.