Antonio Bru

Desde que publiqué la primera nota acerca del anuncio del profesor Antonio Bru sobre el cáncer observé algo que me llamó la atención: el incremento en mis sistemas de estadísticas de las visitas procedentes de buscadores a partir de los términos “Antonio”, “Bru”, “cura para el cáncer” y otros similares. No le di al asunto mayor importancia, pero comprobé que el fenómeno se mantenía. Posteriormente me encontré con un par de comentarios en una de las notas en las que alguien daba información sobre cómo replicar en casa, de manera artesanal, el tratamiento de Bru. Evidentemente, borré los mensajes.

No voy a entrar en la base científica del anuncio realizado por Bru, porque no tengo conocimientos para ello, pero parece evidente que el físico ha cometido una terrible imprudencia, si no una grave irresponsabilidad, al anunciar sus supuestos descubrimientos sin haberlos consultado antes con auténticos especialistas en medicina y en oncología y sin haber observado las advertencias que quienes fueron sus colaboradores médicos le realizaron.

Como irresponsable ha sido lanzar la noticia con un sesgo que parece que busca el enfrentamiento de los pacientes y de sus familiares con los oncólogos y con las únicas terapias que, por el momento han demostrado efectividad contra el cáncer, por limitada que ésta sea.

Al parecer, y según leo en Escolar.net, el propio Bru está alarmado con el cariz que han tomado las consecuencias de sus precipitados anuncios, y ha realizado un llamamiento a los pacientes a que no experimenten con una receta falsa que está circulando por internet sobre cómo aplicar su descubrimiento. No estaría mal que Bru, si quiere recuperar credibilidad, desautorizara públicamente a desaprensivos como los que han puesto en marcha webs como antonio-bru.info (me niego a enlazar con ella), en las que se usa su nombre y se levantan expectativas falsas a personas que se encuentran en una situación extrema.