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La empresa canadiense Rio Narcea Gold Mines quiere extraer oro de los lagos de Silva en el concejo asturiano de Tapia de Casariego, una zona con importantes restos arqueológicos romanos y castros, además de ser un paraje casi virgen con gran cantidad de especies animales y vegetales autóctonas situado a escasos 100 metros de la costa. Este proyecto ha desatado las iras de los vecinos de Tapia y de los ecologistas.

El proyecto consiste en la apertura de una mina a cielo abierto de 600 metros de diámetro por más de 200 de profundidad y una escombrera de 180 hectáreas de superficie y hasta 65 metros de altura, todo esto al lado del pueblo de Tapia, considerado el Llanes del occidente asturiano.

A cambio de este impacto ambiental en la zona, la empresa asegura que va a crear 120 empleos en el concejo, lo mismo que prometía en Carles, otro pueblo de Asturias con una mina de oro de esta misma empresa, empleos que al final se convirtieron en 6, a turnos de 12 horas y con unas condiciones laborales deficientes, según denuncian vecinos y ecologistas.

Según los ecologistas, las minería aurífera es una de las actividades industriales más contaminante y destructivas ya que arrojan 79 toneladas de deshechos por cada 28 gramos de oro obtenido y contaminan las aguas subterráneas hasta el punto de convertirlas en mil veces más ácidas que una batería. Este no es el primer encontronazo que tiene la empresa Rio Narcea Gold mines con el movimiento ecologista.

Los ecologistas denuncian igualmente que la empresa lleva a cabo una política de hechos consumados ante la desidia de las administraciones local y regional, ya que, según denuncian, la empresa carece de las necesarias licencias para llevar a cabo las prospecciones.

Más información: www.contramina.com y www.ameicer.com

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