La paella y en la esquina el maestro arrocero

Tal y como es propio de las personas de mi condición y clase, me encuentro en estos momenos en pleno veraneo. Ya se lo advertí a ustdes, señores lectores, para que luego no me vinieran con ruegos y lloros. Como ando entregado a las amenidades rurales con las que nos regala nuestra amada patria, no cuento con ninguna conexión a internet que me permita actualizar esta humilde página que tan buenos ratos nos hace pasar a unos cuantos y tantos disgustos causa a otros. Tan sólo de pascuas a ramos puedo conectarme usando las nobles artes del gorroneo, y entonces aprovecho para ponerles a ustedes una nota como esta. Esperen con paciencia, señores amigos míos que volveré; eso sí, en septiembre, que es lo que manda la buena educación.

NOTA: Les añado como prueba de mi estado vacacional un testimonio gráfico (y otro)
de la última paella salida de mis hábiles manos. Un rico arroz de pollo y verduras que estaba para chuparse los dedos; sí, señores lectores.