Señores lectores, amigos, amigas, adversarios y adversarias, pueden ir poniéndose los trajes largos, que A Sueldo de Moscú inicia la semana que viene su andadura por el mar agitado, turbulento, proceloso, inclemente, riguroso, tormentoso -no sé si me explico-, alborotado, ruidoso y convulso de la actualidad española. Tiembla España, que vuelvo con las energías renovadas, el brío encabritado y los arrojos frescos para, tal y como es divisa de esta publicación, hacer temblar los cimientos que sostienen los muros esos de la patria de ustedes y mía.

Así que paciencia, valor, que si han soportado ustedes estos dos meses de sequía, bien pueden aguantar una semanita más. Duro como la vida misma. Pero igual de cierto.