¿Y por qué hase de prohibir la manifestación?

Me he despertado con cierto mal sabor de boca, como si se hubieran conjurado los elementos contra mí, como en su día hicieron contra las naves de Felipe II. “Qué te la vas a ganar, Ricardo, contente, no seas bruto”, me decía insistentemente mi ángel de la guarda el pobre, que nunca le hago caso.

Pero yo, erre que erre, que debe ser por la cantidad de estas sonoras consonantes que tengo en mi nombre, empeñado en preguntarme y no acertar a entender la respuesta de los buenos a la pregunta que detallo a continuación: ¿Y por qué hay que prohibir la manifestación del sábado?. Es más, digo yo: ¿por qué se prohibió la del sábado pasado?. Por el lema, que es anticonstitucional, dicen los más obtusos de los buenos. Pues no sé si es anticonstitucional, pero me da igual, porque en ese caso se debería prohibir una manifestación por la república, o todas las que van ha celebrar los obispos este otoño caliente. Por el lema no es, seguro.

Porque sus convocantes son miembros de la extinta Batasuna. Pues eso no puede ser, porque Batasuna no existe, así que no tiene miembros. Y es que si era discutible, y se discutió, la posibilidad de prohibir a Batasuna, lo que no es discutible es que quienes fueron sus miembros son, mientras no medie sentencia que se los quite, poseedores de todos sus derechos ciudadanos, así que tienen facultades para convocar manifestaciones exactamente igual que los integrantes del Foro de la Familia, qué narices.

Vamos, que no lo entiendo yo. Lo cual no es obstáculo para que me acusen todos ustedes a voluntad de tibio con el terrorismo, de amigo de los terroristas, de cómplice de ETA, e incluso de miembro de un comando literario, si es que tienen ustedes ganas.