Rigoletto

La razón, lo que tiene es que se impone por su propio peso, como comprobarán ustedes por el acontecido que les cuento seguidamente. El vienes pasado, mi señora y yo tuvimos una reunión en la que debatimos acerca del interesante e instructivo tema cuyo enunciado es el siguiente: De la conveniencia de tener perro; ventajas y desventajas, fortalezas y debilidades. Yo sostuve la argumentación que se impuso: no conviene tener perro. Y gané el debate, como no podía ser de otra manera. El perro se llama Rigoletto.