Federico el de la COPE, entre Rajoy y Polaino

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Después de la marcha de Gabilondo de la SER, era previsible que Federico el de la COPE, todo un dechado de ambición profesional, reforzara su Mañana con fichajes como el don Aquilino Polaino, eminente sexólogo empeñado en someter a terapia a los homosexuales por su desviación contra natura.

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15 Responses to "Federico el de la COPE, entre Rajoy y Polaino"
  1. javier dice:

    ¿Y…?. El que quiera que escuche la cope y el que no, que escuche la ser u onda cero. ¿O es que debe imperar el pensamiento único?.

  2. RicardoRVM dice:

    Sí señor, debe imperar el pensamiento único. A ver qué se ha creído usted.

  3. javier dice:

    esta bien: leeré el pais, el cinco días y el as, escucharé la ser y los cuarenta principales, me apuntaré a canal digital y solo veré Localia y, dentro de poco, el ex-canal plus, estudiaré con Santillana y compraré los libros de Alfaguara.
    ¿Cree que así lograré imbuirme del pensamiento único?

  4. RicardoRVM dice:

    No, don Javier: para conseguir su objetivo basta con leer todos los días A Sueldo de Moscú.

  5. Thufir dice:

    Je, je, muy bueno don Ricardo. De todas maneras, ¿el Polaino no iba con la estricta gobernanta de la tarde? Recuerde que Fede calificó al interfecto de “cavernícola” en su día.

  6. Javier dice:

    Don Ricardo. Le leo todos los días, pero aún así, no consigo imbuirme del pensamiento único en su blog. No se, ¿será que tras la caida del muro se acabó lo que se daba?.
    Por cierto, no he visto ninguna noticia sobre la manifestación de los compañeros de IU en Guadalajara por el suceso del incendio en el Alto Tajo. ¿Acaso por ser de izquierdas no podemos criticar a los apañeros del p¿.?e?

  7. Don Havier, dos cosas, o tres, que como no he acabado, no sé cuántas voy a decir:

    1.- No sabía lo de Guadalajara.

    2.- De haberlo sabido, probablemente, no lo habría publicado, porque no tengo por qué publicar todas las cosas que ocurren en el mundo, sino sólo aquellas que lle llaman la atención.

    3.- Esto no es un órgano al servicio de Izquierda Unida, sino al servicio de la verdad, del Pensamiento Único y de Moscú, que es quien paga.

  8. zurich dice:

    Lo suyo con el señor Jimenez Losantos es merecedor de entrar en los manuales de psiquiatría, en la sección de fobias barriobajeras.

    Como bien le indican por ahí arriba, el catedrático de psicología señor Polaino colaborará en el programa de Cristina de la COPE.

    Cada día es usted más sectario, más mentiroso y más merluzo.

  9. RicardoRVM dice:

    Si señor, merluzo, a mucha honra.

    Y Sectario, si es contra la secta esa de ustedes, también.

  10. MANUEL dice:

    Cuando leí la transcripción impresa de la comparecencia del Sr. Polaino apenas manifesté un simple esbozo o mueca de rechazo. Sus afirmaciones carecían de sustrato. El ojo que observa es el que moldea la realidad observada, y si partimos de la premisa de que esa realidad es anormal, necesariamente hemos de concluir en las ideas del Sr. Polaino. Aquilino Polaino es catedrático de Psicopatología, no de Psicología, y, aún estando estrechamente ligadas ambas ciencias, no parten de idénticas bases. El carácter jano o bifronte que planea sobre los estudios de las diferentes psicopatologías nos conduce a poner en tela en juicio sus afirmaciones. Los psicopatólogos estudian lo anormal, lo patológico. Ahora bien, ¿qué es lo normal? Necesariamente nos vemos abocados a un juicio valorativo que, partiendo del carácter normativo asociado a la psicología, enlaza con cuestiones ético-morales. El psicopatólogo se ve imbuido por la realidad social que le rodea y, a partir de ahí, formula sus juicios. No existe una verdad ontológica que confiera validez universal al concepto de normalidad. De todo ello es fácil colegir lo absurdo de las afirmaciones del Sr. Polaino. No acudamos a ejemplos extraños, hablemos de mí. Yo soy homosexual. Mi conducta ¿es normal? Para mí, sí. Para mis amigos, también. Para D. Aquilino, no. Pero partimos de conceptos diferentes. El Catedrático formula una idea modalizada por sus convicciones ético-morales. Establece una premisa: ser homosexual no es normal. Pero, necesariamente parte de un estatuto valorativo cual es atribuir la condición de normal a aquello que él considera como tal, y, se impone la pregunta: ¿quién es el Sr. Polaino para definir lo que es normal?. Un paso más allá: ¿quién es la Iglesia Católica para definir la normalidad? En el Egipto ptolemaico era habitual (normal y aceptado socialmente) que los faraones se casasen con sus hermanos. A día de hoy esto sería (en algunas legislaciones) un incesto, y, por tanto, anormal. La relatividad del concepto “normalidad” acarrea el fracaso de cualquier iniciativa similar a la del Sr. Polaino. El problema, en estos casos, es que tras las afirmaciones del Catedrático se ocultaban determinadas ideologías homofóbicas que pretendían revestir del manto científico a teorías carentes del más mínimo rigor y seriedad. Sus ideas se determinan a partir de conceptos subjetivos, de juicios de valor que alejándose de la objetividad que debe imperar en un estudio científico transforman las palabras del Sr. Polaino en un simple panfleto. Y puestos ya a discutir sería interesante que el Sr. Polaino dedicara sus estudios a investigar la conducta de los homosexuales en el seno de la Iglesia Católica, y el origen de ese odio enfermizo hacia todo lo relacionado con la conducta homosexual. Supongo que esos estudios resultarían bastante esclarecedores.

    Un abrazo, D. Ricardo

  11. Imperi dice:

    Ya es la segunda vez que leo a Manuel y declara su homosexualidad. Pero no se defina a medias, hombre de Dios. Usted es gay. Y cursi. Y gilipollas. No se olvide, doña Manolita. Mire: ateo, rojo, gay, cursi, gilipollas y picapleitos. Caray. Sólo le falta ser socio del Madri$.

    Pero lleva toda la razón. ¿Quién se ha creído que es la Iglesia católica para definir algo?

    No juzgue así a don Polaino. Fíjese bien que usted le está juzgando desde posicionamientos abiertamente sarasas, lo mismo, lo mismo, sólo que al revés de lo que hace el tío Aquilino. Y si sus estudios no tiene valor, explíqueme porqué razón lo tendrían si su investigación se dedicara a los mariquitas de sacristía.

    Afectuosamente suyo.

  12. Oiga, don MANUEL, ¿sabe usted de la existencia de los puntos y aparte?

  13. MANUEL dice:

    La verdad, D. Ricardo, es que me suena que esos “punto y aparte” existen. De hecho, en ocasiones me he topado con alguno. Ahora bien, le agradezco su observación. Comprenda usted que soy homosexual (es la tercera vez que lo declaro, y voy a dejar de hacerlo, lo prometo, no vayan a acusarme de proselitismo) y eso, para algunos, me permite sólo conocer el punto de cruz, y, como mucho, el Punto G masculino. Sea como fuere, no caerá en balde su consejo.

    Por cierto, ¿cree usted que César Vidal es gay?

  14. Qué cosas me pregunta, don Manuel.

  15. jose angel dice:

    Soy católico y estoy muy de acuerdo con ustedes lo dfe mla emisora de la iglesia es que da ganas de vomitar,afortunadamente somos muchos los católicos que no apoyamos ese emisora injuriosa

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