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Como saben ustedes, soy una persona muy amargada y antipatriótica que no vivo sino para perjudicar a España y a don Federico, que viene a ser lo mismo. Por eso, esta mañana, Día de la Hispanidad, mientras los aviones de la Fuerza Aérea sobrevolaban mi barrio y los buenos españoles abucheaban a zETAp en Colón, yo navegaba por Libertad Digital, con la intención aviesa de encontrar algo de eso que los liberales -que saben tanto- llaman “melonadas”. Y miren ustedes por donde, lo que me he encontrado es un auténtico sistema de censura colectiva, un sistema de denuncias anónimas que tiene por objeto evitar que entre los “blogs” que aloja Libertad Digital aparezca una opinión incorrecta o progresista, que es peor.

Y es que cada blog, cada post en cada blog, tiene el siguiente piloto de alarma:

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Cuando pinchas en “Denunciar contenido inapropiado”, te encuentras con esto:

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Así que ya se pueden figurar ustedes lo que ocurre cuando alguien no afín a España y al orden natural de las cosas abre una bitácora en Libertad Digital: que se reciben en el cuartel genera una gran cantidad de alarmas, y el blog culpable es convenientemente desaparecido. Algo parecido a lo que hicieron los liberales de Chicago en Chile, a partir de 1973.

¿Pero no habíamos quedado en que la libertad de expresión es un bien que hay que proteger?. ¿Entonces, a qué tantas alarmas?

Venga... meta ruido por ahí