En un gesto propio del oscuro totalitarismo comunista que me caracteriza, he baneado a Defensa. “¿Por qué?“, se preguntarán ustedes?; “Si era un buen perro“, me dirán. Pues por varias razones:

1.- Porque la cabra tira al monte, y, por mucho que a uno le temple su liberalismo sobrevenido, el totalitarismo congénito siempre sale a relucir. Defensa ha sido la víctima inocente de esta llamada de la naturaleza

2.- Por mi sobradamente conocido odio a la libertad.

3.- Porque me ha dado la gana. ¿saben ustedes?. Que como le dije al propio Defensa, o a Zurich, en un mensaje por alguna parte, llevo mi bitácora como me parece.

Ahora, el pobre, no podrá disfrutar con mi prosa.

Venga... meta ruido por ahí