“No tengo ningún recuerdo bueno de las Hijas de la Caridad. Dirigían la cárcel de Barcelona con una falta de humanidad escalofriante”. Esta es la opinión que merecen las monjas según María Salvo i Iborra, una expresidiaria del franquismo. María fue detenida a los 21 años y condenada a 30 años de cárcel por delitos como la masonería y asegura que “sus castigos eran aleatorios, ladinos, refinados, de maltrato psicológico. Por ello, es cuando menos sorprendente que le concedan el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a una comunidad que actuó sin caridad, con avaricia y torturándonos psicológicamente”.

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