Se echaba de menos una reacción por parte de los obispos catalanes acerca del tono y contenido de algunos programas de la COPE. No porque sólo de ellos pudiera proceder un indicio de sentido común, compartido con algunos otros monseñores de las Españas que silencian discretamente su opinión, sino porque, tras la aprobación del Estatut en el Parlament, era la propia dignidad de los feligreses de las diócesis catalanas la vilipendiada a través de esa emisora.

Por Lazarillo. Sigue leyendo en Diario del Aire.

Venga... meta ruido por ahí