A don Federico, un día le despiden los monseñores. Porque no es que Durán hable de él en la tribuna del Congreso de los Diputados, no es que El Periódico de Catalunya le dedique páginas y páginas y que don Polanco se haya propuesto eliminarle de las ondas -y quién sabe si de algún sitio más, como denuncia el propio don Federico en la valiente entrevista de El Mundo-. Es que hasta A Sueldo de Moscú ha puesto toda su capacidad de influencia -que no es moco de pavo- a trabajar en apartarle de los micrófonos de la COPE. ¿Se acuerdan ustedes de aquella recogida de firmas que patrocinaba un servidor?. Pues ya he rebasado la barrera de las 15.000 rúbricas. Cualquier día bombardeo la catedral de la Almudena con ellas, aunque me va a costar un riñón en papel.

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