Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya se ha quedado prácticamente sola hoy en el Congreso de los Diputados defendiendo y votando una enmienda a los Presupuestos Generadle de 2006 que pretendía evitar la sobrefinanciación de la Iglesia. Algo tan sencillo como dar la razón a los obispos amotinados, que no la tienen cuando dicen que la Iglesia se financia con las aportaciones que los creyentes quieren realizar a través de sus declaraciones del IRPF.

Saben los obispos que mienten, porque todos los años reciben del estado a cuenta de la recaudación de ese 0,52 por ciento del IRPF de los creyentes una cantidad que supera con creces la que finalmente se va a recaudar. Por esta vía, en los últimos diez años, la iglesia ha recibido del estado español 240 millones de más de lo que le corresponde.

No parece tan descabellada la propuesta de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya, que no sólo va encaminada a que se empleen los fondos recaudados a través del IRPF de acuerdo a lo que marca la ley, puesto que la Ley de Presupuestos de 1988 estableció como límite para este sistema de entregas a cuenta el año 1991, de forma que a partir de esta fecha, la Iglesia recibiera exclusivamente lo recaudado por el IRPF, sino que los obispos sediciosos y el gobierno que, como sostiene Javier Ortiz, habla, pero no actúa, me obligan a mí y a muchos como yo o no somos creyentes, o siéndolo no estamos de acuerdo con la forma en que se conduce la Iglesia belicosa en sus relaciones con el Estado, a aportar también una parte de nuestros impuestos. Si esto no es un gravísimo atentado contra la libertad de conciencia, que venga Dios y lo vea.

Igualmente está cargada de razón Izquierda Unida-Iniciativa per Cataluña cuando pide que se obligue a los obispos negociantes a usar los fondos que provienen del Estado para financiar su actividad religiosa, social y cultural, pero en ningún caso para especular o realizar inversiones de alto riesgo.

Como decía al principio, Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya se ha quedado casi sola en el Congreso de los Diputados, en relación a este tema. Es difícil entender la postura del Partido Socialista en este tema. Deben recordar los socialistas que el 14 de marzo de 2004 ganaron las elecciones con una importante cantidad de voto prestado procedente de su izquierda. Y, aunque tal y como están las cosas en IU, es difícil que ese voto prestado vuelva a IU en el corto plazo, sí es posible que se quede en su casa. Eso parece ser loque indican las encuestas como señala Javier Ortiz en su columna “Relación de fuerzas“, publicada en El Mundo el pasado lunes, 14 de noviembre, que termina recordando que:

Bajan las expectativas de voto del PSOE, según las encuestas, y suben las del PP. Pero no es porque ahora haya menos gente opuesta a la derecha que en marzo de 2004, sino porque buena parte del electorado que se movilizó entonces ha vuelto a sus cuarteles de invierno, desalentada por la blandenguería del Gobierno de Zapatero, siempre temeroso de responder con hechos -con hechos, Montilla, no con desahogos verbales- a la insólita belicosidad de los aznaristas de civil, de uniforme o de sotana. Zapatero tiene el poder del Ejecutivo y puede contar para algunos de sus litigios -para éste de la Conferencia episcopal, sin ir más lejos- con el apoyo de muchos millones de ciudadanos. ¿A qué espera para actuar? Si quiere imponer una relación de fuerzas favorable, deberá empezar por dejar claro el peso real de sus propias fuerzas

Pues eso.

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