Los 30 años de reinado de Don Juan Carlos, que se cumplen ahora, han levantado toda una nube de incienso en los medios de comunicación. El Rey merece, sin duda, muchos elogios, incluso el apelativo de el Grande que algunos historiadores ya le dan. Cuando llegó al trono, dos días después de la muerte de Franco y habiendo sido designado por éste como su sucesor, ninguna de las dos Españas esperaba mucho de él. Lo de Juan Carlos I el Breve era chiste de la derecha y de la izquierda, del franquismo y de los antifranquistas. Luego, día a día, año a año, se ganó el respeto de ambos lados con su actuación en momentos cruciales de la transición… Pero creo que estos días nos estamos pasando con el incienso, con la tufarada.

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