Les recomiendo vivamente que lean el artículo que publicó ayer Antonbio Elorza en El país, intitulado “La nación española“. Elorza habla de la existencia de la nación española, al margen de que para ciertos sectores de los nacionalismos periféricos sea preciso negarla para afirmar la existencia de la propia; plantea el tema de la preexistencia de la nación a los ordenamientos constitucionales, en especial al de 1812, que es el primer ordenamiento democrático de los españoles que proclama la nación española, y concluye que “las dobles identidades estaban ya consolidadas en el 800 y la federación -algo bien distinto de la confederación-, entonces como ahora, resulta la única fórmula viable de articulación democrática para España“. Una postura interesante, ya que se entiende que si la nación existe -la española, la catalana, la vasca-, es como una concepción cultural que no tiene por que tener reflejo en el ordenamiento político y jurídico. En otras palabras: un concepto cultural, la nación, como la religión, no tiene por qué dictar la articulación política del estado.

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