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Espero con interés la solidaridad con Arnaldo Otegui de todos aquellos que, a derecha y a izquierda, sostienen que injuriar o calumniar al Rey es un ejercicio legítimo de la sacrosanta libertad de expresión. Porque sucede que el Tribunal Supremo, finalmente, ha revocado la absolución al dirigente malo malísimo por ese preciso delito. Es decir, Otegui, como no podía ser de otra manera, ha sido condenado a una pena que no conozco aún, por decir que el Rey es el jefe de los torturadores. ¿Cuándo será entrullado Federico Jiménez Losantos por decir que el Rey es cómplice de un golpe de Estado? ¿Cumplirá Cándido Conde Punpido con su cometido e iniciará acciones legales contra el radiopredicador liberal-piochetista?. No sé, quizás se lo recuerde con otro escrito.

Venga... meta ruido por ahí