Vaya, vaya. ¿Se acuerdan ustedes de aquellos dos jueces que se las quisieron dar de listos -y de cobardones- y para no obedecer a sus conciencias y a la reacción eclesiástica, que les pedían que desobedecieran la ley y no casaran a sendas parejas homosexuales que tenían derecho a ello, se ampararon en el recurso facilón de plantear una cuestión de constitucionalidad?. Pues el Tribunal Constitucional les ha dicho que nanai de la China, y que a casar. Así que a casar. O a objetar, como quieren los purpurados y los azulones.

Me entero del asunto gracias a Prometeo.