En mis primeras intrusiones en el mundo de la política fue allá cuando aquél partido popular con aspecto renovador que giraba hacia el centro y prometía regenerar la vida política con nuevas ideas y nuevas propuestas acababa de ganar las elecciones.

Entre sus muchas propuestas o innovaciones estaba el hecho de tener varias ministras. Ministra es aquélla persona que siendo mujer ocupa el puesto de maximo mando en un ministerio. No sé si se acuerdan, pero yo recuerdo a una simpática Isabel Tocino, a una Loyola de Palacio (muchos defendimos que en realidad no se trataba de una mujer) o por supuesta a un coqueta y risueñisima Esperanza Aguirre al frente del ministerio de cultura.

Sigan leyendo en Aux Armes, citoyens este artículo que su autor dedica a mi persona, cosa que yo agradezco enormemente, y que tiene por fin recordar que Esperanza Agurrire es, en realidad, Espe.

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