No hay cosa más triste que un niño consentido. Acostumbrados a vivir en una burbujita donde son los reyes de la casa y ahora, también, de la escuela y la sociedad, los niños y los jóvenes van asumiendo el (des)control de sus propias vidas a edades cada vez más tempranas y dominando las relaciones sociales (en la familia o en la escuela) en las cuales deberían estar en un nivel inferior pues debiera existir una jerarquía clara entre quienes deben tener la responsabilidad (padres y profesores) y quienes aún no pueden (los propios jóvenes).

Sigan leyendo este interesante artículo en el blog de don EP. los comentarios, allí, y si quieren conocer mi opinión, allí también. Ala, que se diviertan.

Venga... meta ruido por ahí