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El Corte Inglés ya no es intocable. Como todo el mundo sabía, pero nadie se atrevía a publicar. Tal y como contó en su momento A Sueldo de Moscú, El Corte Inglés mantiene una política de represión sindical y laboral más propia de los años 40 que de la actualidad, discrimina a las trabajadoras, que no ascienden y cobran menos por trabajos similares a los que realizan sus compañeros. Todo ello ha sido reiterado en numerosas ocasiones por CCOO, que es en la empresa que dirige con puño de hierro Isidoro Álvarez, un sindicato semiclandestino.

Ahora, un nuevo periódico, El Economista, lo ha publicado a toda plana, y en dos ocasiones. Primero, para contar que en los idílicos grandes almacenes se discrimina a las mujeres, luego, para dar cuenta de que la Generalitat, en lo que supongo que no es otra cosa que un paso más en el desgüace de nuestra amada patria, actúa contra los conocidos almacenes por su mala práctica laboral. El director, Carlos Salas, explica por qué lo publican ellos -y por qué los demás no- en una carta abierta que pueden ustedes descargarse desde aquí, y ojito, que pesa un mega.

Y lean también el interesante artículo que Berlin Smith, el liberal verdadero, le ha dedicado al asunto.