No quiero hurgar demasiado en la herida, porque lo que nos diferencia a nosotros, los progresistas, de ellos, los episcopales, es que nosotros tenemos principios y no nos cebamos contra alguien que, al fin y al cabo, tiene razones más que de sobra para ver la realidad desenfocada. Sin embargo, no puedo dejar de sorprenderme por la doble vara de medir de Francisco José Alcaráz, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, que le escribe una carta abierta al presidente del Gobierno en el que le recrimina que se haya referido a los posibles atentados de ETA como “accidentes”. Ciertamente, la expresión es desafortunada, pero no recuerdo yo a Alcaraz rompiéndose las vestiduras y escribiendo cartas abiertas cuando José María Aznar se refirió a la banda terrorista como Movimiento Nacional de Liberación Vasco, expresión aquella que hoy sería calificada no ya de desafortunada, sino de delictiva.