Aquí lo único que no se valora es el cumplimiento del delito, pero al delincuente se le venera, se le respeta, se le paga y se le sirve. El resultado está a la vuelta de la esquina: lleva navaja, pistola o cinturón con explosivos. Y está entre nosotros para quedarse. Alguien debería informar a los náufragos de Mauritania sobre la verdadera situación del país al que quieren llegar jugándose la vida. Si les cuentan lo de la ETA y Cándido, Zapatero y Perpiñán, lo mismo se vuelven a la selva. Es más segura.

¿A qué no adivinan ustedes qué rata ha escrito estas palabras?. Pinchen aquí.

Oigan: yo, en ocasiones, pues echo de menos al Gobernador de California. Ya se podía pasar por aquí y limpiar un poco algunas redacciones con esas jeringuillas que usa para liquidar escritores y negros.

Venga... meta ruido por ahí