Ruego a ustedes disculpen la inactividad que se siente últimamente en éste que es su blog favorito. Han de saber sus mercedes que soy presa de la ira de las nuevas tecnologías, que han decidido dedicarse a holgar cuando les pido que me asistan. Así, Jazztel aún no ha dicho esta boca es mía en lo que respecta a trasladar la línea telefónica desde mi antigua morada a la nueva, razón por la cual me encuentro aislado del mundo. No sé si eso es buen o malo -el teléfono no suena, eso es bueno, pero internet no existe, eso es malo-, el caso es que así están las cosas. Por otra parte, mi señor ordenador ha decidido que era tiempo de estropearse, y lo ha hecho. Ahora se apaga a voluntad -y se entiende que la voluntad de referencia es la del ordenador, no la mía, en cuyo caso no habría avería- así que no hay forma de trabajar con él. Me he puesto en contacto con la casa que me lo vendió y adivinen ustedes con lo que me he encontrado: ¡¡¡con un call center!!!. Sí señores, como lo oyen, si es que son ustedes capaces de oir el texto escrito, que ya sería raro. Pero, como dije en cierta ocasión, mi carácter se ha fortalecido considerablemente, así que he rebasado todos los obstáculos y he conseguido que venga un señor a casa a por él para repararlo. En fin, que les mantendré a ustedes informados, y procuraré publicar algo de vez en cuando, pero la cosa pinta mal. Si se ven ustedes muy desesperados y sedientos de verdad, pueden pasarse por aquí, por aquí o por aquí. Mañana intento hablarles de eFindex, que estoy quedando como la puerros.