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Cada año, 50.000 galgos que no sirven para cazar, o que no lo hacen a satisfacción de sus propietarios son asesinados por éstos de las formas mas crueles imaginables: les inyectan lejía, les ahorcan, les arrojan a pozos, les tirotean, les atropellan con vehículos, les rompen al médula espinal o les queman vivos, según ha denunciado la Federación de Asociaciones de protección a los Animales (FAPA), que en diciembre de 2005 presentó 50.000 firmas en el Ministerio de Medio Ambiente solicitando la prohibición de la caza con galgos.

La práctica de esta modalidad de caza convierte a los galgos en armas, y los cazadores los tratan como a objetos que cuando no sirven, cuando cumplen los dos años y medio de edad -o simplemente cuando termina la temporada- se desechan, más que como a los seres vivos que son. Por ello, la FAPA exige que se prohíba la caza con galgos. A pesar de las buenas palabras de Cristina Narbona, ministra de Medio Ambiente, en diciembre de 2005, lo cierto es que a día de hoy España sigue siendo el único país de Europa en el que se permite la caza del con galgos.

Bianka

Por esta razón, la FAPA, junto a otras organizaciones de defensa de los animales, como Amnistía Animal o SOS Galgos han puesto en marcha una iniciativa legislativa popular con el objetivo de conseguir 500.000 firmas para que el Congreso de los Diputados prohíba esta bárbara modalidad de caza.