Cualquier cosa en pro de la enseñanza pública y de la educación de nuestros infantes (e infantas). Por eso, pongo en conocimiento del público general, con la esperanza de que alguien avise a don Luis Peral, Consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, este modelo de contrato para las señoritas maestras, que era el que se usaba en nuestra amada nación en 1923, es decir, cuando era más España que hoy. Ahí queda eso, pues, no sin antes agradecer a marga, la dueña de Zarza, su desvelo y cuidado en hacerme llegar la buena nueva, sabedora como es de mi capacidad sin límite para llegar a quien hay que llegar en casos como este.

Así que ya saben, señoritas: todas a comprar enaguas.