Pobres currantes los de los hiper

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Los sindicatos saben que si ceden los muros de protección frente al trabajo dominical, otros podrían caer tras ellos: el trabajo nocturno, las horas extra impuestas o no pagadas, etcétera”.

La polémica práctica de abrir los comercios en domingo acaba de derivar en Francia en una decisión judicial sin precedentes: el tribunal de apelaciones de Versalles ha atendido las denuncias de los trabajadores y ha ordenado el cierre de 64 tiendas de un macro-centro comercial de los alrededores de París justamente por abrir en domingo.

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18 Responses to "Pobres currantes los de los hiper"
  1. Berlin Smith dice:

    Amigo Ricardo: usted ya sabe que yo defiendo la libertad de horarios. Y que me la creo.

    Permítame decirle que esto que se dice en su artículo recomendado es una parida:

    “Pero en esos centros comerciales trabajan asalariados. También ellos tienen derecho al tiempo libre, a que se respeten sus derechos sociales, a estar con su familia, sobre todo cuando el trabajo en domingo afecta particularmente a las mujeres”

    Es mentira que se les impida ejercer el derecho al tiempo libre. Lo tienen. Otra cosa es cuando cumplen su jornada y bajo qué condiciones. Nada impide que estén con su familia ni que se pierdan derechos sociales. Simplemente, deciden, acceden a trabajar en otro turno. Tampoco veo que sea una barrera derribada para otras presuntas aberraciones. Y más con el ejemplito del país de las 35 horas, sonoro fracaso.

    Un paseo por la gran vía de madrid le permitirá observar que muchas tiendas ni cafeterías consiguen cubrir su personal. Razón: se trabaja en sábado. Ante eso el empresario sólo puede subir el sueldo para ver si la gente acepta. Y si no lo consigue es problema de él. Y habiendo trabajo libre, que no me digan los españoles que su problema es el paro, que me rio: lo que pasa es que quiero trabajar poco, cobrar mucho e irme de vacaciones. Y tener un trabajo creativo.

    Esto de los domingos es otra de esas falacias que les gustan a ustedes los de izquierdas: se puede comprar el periódico y el pan el domingo pero no zapatos. No encuentro la razón. No encuentro ningún argumento moral para que un gobierno me impida hacerlo. Ni siquiera concibo que tenga derecho a prohibirlo. Y si tengo una zapatería, será mi problema cuando abro y cuando cierro.

    Ah, queda el argumento de la gran superficie explotadora. Pues el que tiene verdadera flexibilidad para abrir en domingo, es el pequeño comercio que cuando ve dinero, bien que abre. En ese caso, no se acuerdan de su descanso y esos argumentos que te dan los malos empresarios para justificar su incompetencia.

    En este debate, se suele confundir (la encuesta tipo va de eso) sobre si a la gente le parece bien o mal que se abra en domingo. O si lo necesita. Simplemente es absurdo. Si a la gente le parece mal, que no venga. Si no lo necesita tampoco. Pero si yo quiero abrir y pago los sueldos correspondientes, es mi problema. Vamos digo yo.

  2. Berlin, dos cosas:

    1.- Le veo a usted cabreadillo. Serénese, hombre, que no pasa nada.

    2.- Su crítica es muy liberal, porque se pone usted en situación de que las cosas son como deben ser. Lo que ocurre es que no es así. Compruebe usted cuál es la situación en que se trabaja los domingos, sobre todo en las grandes superficies comerciales, y descubrirá con sorpresa que es un poco raro que los trabajadores “decidan” cambiar su turno de trabajo. Incluso es rado que lo “cambien”.

    3.- Si se garantizasen los derechos de los trabajadores de verdad y no sólo sobre el papel, yo también sería partidario de la libertad de horarios comerciales. Pero no es así.

  3. Anónimo dice:

    Hay otro factor a tener en cuenta, señores, y es que no todo el mundo se puede permitir abrir los días festivos.

    Si yo tengo un pequeño negocio familiar en el centro de la ciudad, pongamos, y el supercentrocomercial de al lado abre el domingo, o bien abro yo también en domingo, o bien se me llevará una parte importante de las ventas del día a día que hago si todos estamos cerrado el domingo.

    El resultado en cualquier caso es una pérdida de dinero, ya que en un caso tengo que pagar un sueldo adicional para trabajar en festivo, y en el otro pierdo ventas. Lo que ha sucedido en muchos casos similares, como de hecho pasa con las tiendas de paquistanís que hay en mi barrio, es que mi familia (yo, o mi señora, o alguno de mis hijos universitarios, si los tuviera) acabaríamos pagando el pato y pringaríamos para poder mantener el nivel de ventas que antes tenía sin trabajar el domingo.

    Es una encerrona en toda regla que solo beneficia al gran comercio.

    En definitiva, que cerrar en domingo, además de interesar a los trabajadores, interesa sobre todo a las pequeñas economías familiares que hay detrás de muchos negocios de venta al público.

    Y es que hay una verdad que de evidente muchas veces se olvida, que es que la ley de la jungla siempre beneficia a los fuertes. Eso es la base del neoliberalismo, y es tremendamente injusto para las economías pequeñas y medianas, que somos la inmensa mayoría. Sin normas que regulen el mercado, el grande se come al chicho, como vemos todos los días con transnacionales cada vez más poderosas y un cada vez mayor de porcentaje de asalariados en el acervo laboral del país.

    Lo que en un principio parece una reivindicación del consumidor acaba resultando a largo plazo en la segregación de la sociedad en 2 grandes grupos: los sacerdotes del neoliberalismo, al cargo de grandes empresas, y los curritos asalariados, que vamos perdiendo derechos por momentos, mediados por un páramo desolado, donde apenas sobreviven unos pocos pequeños comercios y empresas. Al menos a mí no es un futuro que me atraiga precisamente…

  4. Berlin Smith dice:

    ¿Estoy cabreado? serán las horas de la mañana, Sr. Royo. Usted me divierte con ganas.

    Como se pueden todos suponer no comparto los argumentos: si no se cumplen las obligaciones laborales, ahí están los tribunales. Pero el derecho a abrir el negocio es superior a cualquier otro: tiene que ver con la libertad individual.

    No me sirve el ejemplo de los pakistaníes, precisamente porque ellos sí abren. ¿Otro empresario no puede? Pues… son las reglas del juego. No se proporciona determinadas ventajas fiscales y mercantiles al que asume riesgos porque sí, sino porque está sometido a riesgo. A cambio, la sociedad se beneficia. Si un comerciante no puede o no sabe competir, que eche el currículum a la caja de ahorros, pero que no perjudique a la libertad de los demás: por ejemplo, mi libertad de sacrificar (llamémosle así) el domingo para ganar (más) dinero. No abra el lunes por la mañana, que lo mismo no se vende un clavo.

    Es falso decir que el grande gana. Uno de los que más se resistió en Madrid a abrir los domingos era el corte inglés. ¿Razón? su estructura de costes y de los almacenes le hace difícil amortizar el tiempo de apertura, cosa que sí pueden los hiper (abren cajas según el flujo de gente) Si se suma esto al pakistaní en la escala pequeña veremos que no se trata del argumento del descanso (que suena a chiste, déjenme decírselo) o el del tamaño, suena a que mi negocio no sabe competir. En otras palabras, quieren que seamos los demás los que nos fastidiemos porque tienen otras prioridades.

    Pero claro, soy muy liberal, y pienso que el gobierno no es mi padre para cuidarme si no sé competir con mi negocio: es mi problema.

    Por supuesto, cuando hay demanda los domingos, como en todas las zonas de fin de semana, prestos andan los comerciantes pidiendo que no se metan en sus asuntos. Si es que los empresarios, ya se sabe, son muy egoístas (con toda legitimidad) y en cuanto se les deja conspiran contra el público para subir los precios o para competir con ventajas injustas (esto no es legítimo). Por eso los empresarios sólo son liberales de vez en cuando y yo lo soy todo el tiempo para protegerme de ellos, especialmente de los fuertes.

  5. Don Güevos dice:

    Le ha tocado los huevos a D.Berlin y, claro. Mire, buen hombre. Mire Madrid (o London, NY, SF, o Milán). La hostia de centros comerciales. Algunos abiertos siempre. Otros abiertos muchos domingos. Consecuencia: inflacción más baja que en el resto de España (ya sabe, el impuesto de los pobres, según Uds). Inversiones muy elevadas, es decir, impuesto, impuestos, impuestos e impuestos para las arcas de la CAM y de Solbes. Para llevar, por ejemplo, el tren a Rivas. O hacer la R3, y la R4, y la R2 y mil tuneles y hospitales y el metrosur y…Osea más riqueza y más vida. Ahora compare con las zonas dónde no se abre nunca. Allí, inflacción mayor, menores inversiones, menor población inmigrante (la que trabaja el domingo mayormente). En resumen, menor riqueza y mucho muermo.

    Como le dice Berlin: El domingo me puedo comprar el Pais, flores y churros, pero no una lavadora. ¿Por qué?

    Dígame, tengo también los domingos que tomar un vermouth y luego ir al cine a meter mano a mi novia?. Su filosofía me recuerda una peli: Calle Mayor (de Bardem, eh!)

    No me joda…

  6. Anónimo dice:

    Sr. Berlin, me parece muy bien que se considere un liberal y definienda su libertad de abrir el domingo si le apetece.

    Ahora, sea consecuente y luego también respete la libertad del más fuerte de pegarle una somanta de palos (económicamente hablando), no se ande quejando luego… porque en cuestión de poner cajeras, le aseguro que el Carrefour, como gran parte de los hipers y centros tipo Corte Inglés, están afilando los dientes para cuando llegue el deseado día de la LIBERTAD que usted tanto propugna.

    ¿Donde queda la LIBERTAD del pequeño comerciante de descansar el domingo si, si lo hace, se le va al carajo el negocio? ¿Acaso se cree que son los pequeños comerciantes los que ejercen presión mediática para que de tanto en tanto se hable de la LIBERTAD de abrir el domingo? No señor, no, son los grandes grupos los que mueven los hilos para que periódicamente se reabra un debate que, basado en una falsa LIBERTAD, la de hacer lo que les dé la gana a costa de los demás, no hace más que perjudicar a la mayor parte de la sociedad.

    De momento, estos grandes grupos ya controlan la mayor parte de la distribución de alimentos, y ejercen su presión sobre los consumidores y agricultores multiplicando por hasta 10 y 12 (caso de los tomates) el precio de compra al agricultor (pagando a éste una miseria, obligado a recibir subvenciones del estado para subsistir, y cobrándonos a todos un dineral por una lechuga, por ejemplo -el otro día compré unas salchicas de pollo a 9 euros el kilo, o sea 1500 pelas-). Se propuso una ley, como de hecho existe en otros países europeos, para obligar a etiquetar los alimentos frescos con el precio de producción y el de venta. Las presiones de estos grandes grupos impidieron su aprobación. ¿Por qué será?

    Así que ya ve, Sr. Berlin, que la LIBERTAD de cargarnos de un 100% a un 1000% de beneficio en una necesidad básica, como son los alimentos frescos, es maravillosa. Estoy seguro que todos los ciudadanos de este país la desean, por si acaso ellos, probable como es, se convierten en el próximo Amancio Ortega o Ramón Aceres (fundador de El Corte Inglés).

  7. Ribaspaña dice:

    Querido Ricardo: como liberal (ojo, de los de verdad, no de los de la secta de Losantos), suelo coincidir a menudo con tus opiniones y con las de la izquierda civilizada (reconozco que con la izquierda más montaraz, léase la que cae a la izquierda de IU, me llevo tan mal como con la derecha ultramontana pepera). No obstante, tengo que decir que en el tema de los horarios comerciales tu postura me parece tan ultraconservadora como la del Partido Popular y la Iglesia Católica acerca de la enseñanza aconfesional, el matrimonio homosexual, el Estatuto catalán, etc, etc, etc. Cualquiera que haya vivido en Inglaterra sabe perfectamente que equiparar la libertad de horarios y de días de apertura con la muerte del pequeño comercio es una sandez análoga a la de equiparar el matrimonio homosexual con la muerte de la familia, o el Estatuto con la muerte de España. En Gran Bretaña conviven sin problemas el pequeño comercio con las grandes superficies. Los que quieren abren el horario que les da la gana, incluido el fin de semana, y los que no quieren no, y punto. Si uno quiere, puede ir un lunes a las cuatro de la madrugada a hacer la compra en un Sainsbury’s, o puede ir el domingo a las seis de la tarde (o también a las cuatro de la madrugada) a hacer la compra normalmente al pequeño comercio de su barrio.

    A los que van predicando el apocalipsis del comercio de barrio el día que se liberalicen los horarios (“páramo desolado, donde apenas sobreviven unos pocos pequeños comercios y empresas”, JUA, JUA, JUA, qué atrevida es la ignorancia) resulta tan sencillo desmentirles como darles un paseo por cualquier barrio de Londres un domingo: pequeñas tiendas de alimentación, de ropa, de música, etc, abiertas A PORRILLO y llenas a parir de gente. ¿”Páramo desolado”, dice? Sí: el páramo desolado del 4% de paro y de los salarios dobles que en España en términos reales. ¡Pobrecitos trabajadores! Al que dice “¿Donde queda la LIBERTAD del pequeño comerciante de descansar el domingo si, si lo hace, se le va al carajo el negocio?”, le respondo que lo de que “se le va al carajo el negocio” es tan falso como un billete de 6,50 euros. En primer lugar, porque esa “Libertad” de descansar no se limita en modo alguno (¿acaso va a ir la poli a su casa a sacarle de la cama?), del mismo modo que la optatividad de la religión en la escuela no “limita” en modo alguno la libertad de cualquier otro chaval de estudiar religión si le interesa. Muy al contrario, preserva ADEMÁS la libertad del que no quiere ir a clase de religión. En segundo lugar, porque está perfectamente demostrado que la libertad de horarios no va en detrimento del pequeño comercio, sino todo lo contrario y, para el que no quiera creerlo, es tan barato comprobarlo como comprarse un billete a Londres en Easyjet. Debo reconocer que me hacer mucha gracia, y que por desgracia me parece tan significativo como representativo, que el que se queja presuntamente en nombre del pequeño comercio se lamenta de que “tengo que pagar un sueldo adicional para trabajar en festivo”. ¿Qué opina Vd. de esto, amigo Ricardo? ¿Aceptamos “Crear un puesto de trabajo” como sinónimo de “Opresión de los trabajadores?”.

    La realidad de los hechos es que los pequeños comerciantes lo único que hacen es, al igual que los farmacéuticos, los notarios o los pilotos del SEPLA, defender sus privilegios. Legítimamente, por supuesto, pero lo cierto es que sus intereses son opuestos a los de la inmensa mayoría de los trabajadores (esos “curritos asalariados” de los que se pretende erigir en portavoz el mismo tipo que, curiosamente, se lamenta al mismo tiempo de, ¡ay, qué dolooooooooor!, “tener que pagar un sueldo adicional para trabajar en festivo”), por la sencilla razón de que, primero, limitan la creación de puestos de trabajo (concretamente, todos esos cientos de miles de “sueldos adicionales para trabajar en festivo” que le duelen tanto al colega anónimo) y, segundo, disparan la inflación al limitar la competencia, del mismo modo que la disparan los privilegios de los farmaceúticos, los notarios, los pilotos, etc

  8. Anónimo dice:

    Sr. Ribaspaña.

    Habiendo vivido en inglaterra durante algunos periodos de mi vida, le puedo contar algunas cosillas, para su información:

    – Que fuera de los grandes centros turísticos, el comercio en las pequeñas ciudades es mísero, casi inexistente, centrándose casi todas las compras de la gente en centros tipo Sainsbury’s y demás. Prácticamente, las únicas tiendas que hay son las de los indios.

    – Que los ingleses serán mucho más ricos que nosotros, pero discutiblemente viven mejor. Hace ya 15 años ellos vivían inmersos en la dinámica social que ahora nos acosa a todos aquí: dos sueldos por familia para poder ir tirando, electrónica relativamente barata y necesidades básicas caras, como los huevos, que apenas comían, o la carne, que, a pesar de ser ese país uno de los mayores productores de carne de ternera, jamás probé en forma de filete si no fuera en restaurantes, inaccesibles para la gran mayoría de la población.

    Lo cierto es que el PIB de UK es mucho más alto que el español, pero las desigualdades sociales son escandalosas, con personas obscenamente ricas y una gran parte de la población subsistiendo a base de créditos, con unos servicios sanitarios y educativos de tercera, y una esperanza de vida inferior a la nuestra.

    Así que no me cuente historias sobre lo bien que le va en Londres con el pequeño comercio, porque el que tiene una tienda de ropa en según qué zonas de Londres no es un pequeño comerciante. La pasta que ha de pagar por el alquiler del local sólo ya impide a cualquier economía moderada establecerse ahí para comerciar.

    Sobre el tema de los horarios, decirle que eso de que si hay libertad de horarios pues trabajas cuando quieres no es cierto. Trabajas cuando te mandan, no cuando quieres. Tengo amigos en el mundo de la restauración, donde hay mucha más libertad de horarios, y los únicos que no tienen ninguna libertad de elegir horarios son precisamente ellos, que trabajan cuando les dicen, a turnos imposibles para el que quiere llevar una vida con cierta normalidad.

    Idem sobre augmentar las jornadas de trabajo. Si, como en Francia, se augmenta la jornada de trabajo, augmento que los trabajadores no quieren aunque supuestamente se haga para darles más LIBERTAD, es para que los empresarios puedan contratar a personas por más horas, abartando el precio/hora medio (los sueldos no suben como las horas) y haciéndo a sus empresas más competitivas (a costa de los curritos, como siempre). Y como son las empresas las que tienen la sarten por el mango a la hora contratar o echar (mediante herramientas como los contratos por obra, los temporales, el despido barato en el caso de los indefinidos y la amenaza del paro), pues a tragar. Además, si la gran mayoría de los trabajadores no quieren esa reforma, que son también, no lo olvidemos, la gran mayoría de la sociedad, no sé por qué debería aprobarse semejante cambio. Será cuestión de mantener privilegios, como dice usted, pero eso es una falacia, puesto que siendo mayoría sus “privilegios” laborales se son en realidad nuestros derechos.

    No seamos hipócritas. Las derechas siempre han defendido los intereses de las clases pudientes. Se les llama también conservadores por algo. Tanta obsesión por la supuesta falta de LIBERTAD de todos nosotros sólo se puede entender si esa libertad se entiende como la libertad del poderoso para hacer lo que le dé la gana.

    Sinceramente, a mí no me hace falta que me den esa libertad. Prefiero dedicarla a mi tiempo libre. Se le olvida, Sr. Ribaspaña, que la mayoría de las personas buscamos un nivel de ingresos suficientes, no somos demasiado avariciosos, y preferimos el tiempo libre a un mejor sueldo. Si no, no serían los que lo necesitan los únicos prácticamente que se buscan varios empleos.

    Por cierto, no soy un comerciante, ni tengo ninguna tienda. Defiendo los intereses de la mayor parte de la gente, que son asalariados o trabajadores autónomos de pequeño comercio/empresa. Sus intereses son diferentes, pero mucho más parecidos de lo que pensamos. Crear empleo está bien si sirve para que todos vivamos mejor. Si supone un empleo mal pagado para el nuevo asalariado y un gasto difícilmente asimilable por una economía comercial pequeña, entonces no vale la pena.

    Y es que nos olvidamos que la cantidad no es lo que importa, sino la calidad. Queremos empleo para todos, claro, pero debe ser empleo de calidad. De lo contrario nos acercamos poco a poco a una esclavitud encubierta, donde nosotros damos nuestro tiempo a cambio de la subsistencia (y algunos entretenimientos tecnológicos para mantenernos distraídos).

    Le recomiendo que lea un libro: “El subdesarrollo social de España”, de Vicen

  9. Ribaspaña dice:

    Sr. Anonymous: si le parece bien, pasaré rápidamente por encima de los temas de los que Vd. habla que no tienen nada que ver con la libertad de horarios, a saber:

    – “Los ingleses serán mucho más ricos que nosotros, discutiblemente viven mejor”. Eso no es un hecho: es una afirmación gratuita, en el sentido en que es una opinión tan válida como pueda serlo la opuesta. Como Vd. bien dice, es discutible. Yo puedo aportar a esta discusión el hecho de que según el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, que se basa en los parámetro de vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno, el Reino Unido ocupa el puesto 15

  10. Anónimo dice:

    Sólo aclarar que en ningún caso he pretendido decir que en Inglaterra se viva peor que en España, en algo se ha de notar la riqueza del país, con una trayectoria económica mucho más sana y estable que la nuestra. España tiene muchos problemas que solucionar, especialmente en lo que respecta a su estado del bienestar, claramente subdesarrollado en comparación con la media europea, pero no se trata de importar lo que allí ha perjudicado a mucha gente y traernoslo aquí si no hemos pasado antes por una etapa de bonanza como la que ellos han tenido. Los alemanas, los franceses o los ingleses hacen recortes desde un punto de partida mucho más alto, no lo debemos olvidar.

    A mí me importa una mierda, como a usted, cuando compro, si los que venden en la tienda son indios o son del país, lo que pasa es que sí es significativo que sean indios o paquistanís, puesto que son los únicos que están dispuestos a hacer jornadas laborales de 14 horas. Comparativamente, y en relación a cómo vivían en sus países, eso es la gloria, pero aquí nos ha costado mucho sudor llegar a un horario de trabajo semanal razonable como para ahora andar echándolo todo por tierra en nombre de la sagrada LIBERTAD.

    Otra cosa que le puedo decir es que los que vamos al extranjero a trabajar alguna que otra temporada lo hemos hecho con la premisa de vivir como vegetales para ahorrar lo máximo y poder volver un un dinero que, siendo relativamente poco allí, aquí cunde mucho. Es lo que hacen los inmigrantes en España, que cobra 80.000 pesetas por 11 ó 12 hora atendiendo en una panadería, por poner un caso de explotación, y aún se lo montan para ahorrar y mandar dinero a casa. Ahora, si pretendiesen vivir como españoles (o nosostros cuando vamos a Inglaterra como ingleses), no sólo no les quedaría un duro para mandar a casa, sino que ni les llegaría con el sueldo que cobran.

    Así que no me venda las bondades de los recortes sociales de los últimos 20 años, porque puede que usted no los esté sufriendo, pero le aseguro que mucha gente joven como yo las estamos pasando canutas, y lo que nos espera…

    El problema de sus planteamientos es que, aunque en teoría funcionan, la realidad es mucho más cruda. De entrada, uno no trabaja donde quiere, sino donde le quieren. Las condiciones laborales (al menos para la gente más joven, como es mi caso) no las imponen ni los convenios colectivos (te adscriben al que más les conviene dentro de los compatibles con la empresa, tenga o no que ver con el trabajo que haces), ni los sindicatos, ni el trabajador (es más, yo he firmado contratos de trabajo donde hablar con otros compañeros de la misma categoría profesional de nuestros respectivos sueldos era motivo de despido); y los malos sueldos, los horarios abusivos y la precariedad son el pan de cada día. Esa es la realidad en la que vivimos.

    Evidentemente, en el maravilloso mundo de la teoría, la libertad de horarios y las conidiciones de trabajo son cosas independientes, pero en la práctica ni por casualidad pasa eso. También nos cuentan que en la teoría, tal como explica Adam Smith, el MERCADO se autoregula para mantenerse alrededor de un punto de estabilidad que beneficia a todos y nos partimos la caja de la risa que nos entra cada vez que nos cuentan esa historia (se olvidan siempre de la otra mitad del cuento del señor Smith, que dedica medio libro a recordarnos que en teoría puede que funcione, pero que la práctica es otro cantar). Tiene usted razón en que, como consumidores, el 75% puede que esté a favor de la libertad de horarios, que es lo que la gente entiende cuando le preguntan eso, pero no sería ese el caso si les dijesen que serían ellos los que tendrían que hacer esas horas de más obligatoriamente y sin cobrar lo correspondiente. Evidentemente eso no lo hacen así. Simplemente, si tú no quieres, rescinden tu contrato, que para eso eres temporal, y contratan a otro que sí trague con esas condiciones laborales. Aplicado a gran escala, lo que provoca es una bajada del precio/hora medio por el mismo trabajo. Misión cumplida. Para eso en realidad se pedía la LIBERTAD de horarios. Le recuerdo que en 10 años, utilizando otras excusas también muy convincentes, los salarios de la gente jóven apenas han subido. Sube el IPC, y los contratos que continúan puede que vayan augmentando el sueldo, pero como no hacemos más que encadenar un contrato temporal tras otro, pues cada vez volvemos a empezar, con el sueldo de siempre y sin derechos de antiguedad.

    Y sí, hablando al menos de gente honesta, el trabajdor de un pequeño negocio se parece mucho más a un trabajador asalariado que al dueño de una multinacional. Ambos adolecen de lo que hace falta para protegerse de las grandes empresas: DINERO. A nuestro favor, y para hacer contrapeso ante las voluntades del capital, nosotros, la gran mayoría de la gente, disponemos del Estado de derecho, de las leyes. Si éste nos falla, entonces estamos perdidos. Su generación estará a salvo de estas cuestiones, puesto que tienen la vida montada, una casa barata y un trabajo relativamente estable y bien remunerado, pero la nuestra está empezando a pagar el precio de la desprotección. Y, en general, temblamos ante la que probablemente nos va a caer encima en nombre de no sé cuántas LIBERTADES más.

  11. Anónimo dice:

    Unos detalles sobre los datos del índice de desarrollo que publica la ONU:

    – Como todos los datos “macro”, son datos globales, que median los valores disponibles, pero no representan el nivel medio de vida de la mayor parte de la gente, sino la media de sus niveles de vida, que es muy diferente. Es por eso que un país sin casi asistencia social (y en declive) como los USA está en el puesto 10, o la UK en el 15. Éste es en general un problema de los datos “macro”, ya que dan una falsa imagen de la ralidad. En economía, tenemos muchos casos de países donde el PIB sube (como los USA) al mismo tiempo que el índice porcentual de pobreza también augmenta. Evidentemente el PIB (dato macroeconómico por excelencia) nos indica que el país va bien, como decía Aznar, pero que no se lo pregunten a esa clase trabajadora bien remunerada que ahora tiene que vivir como puede debido al empobrecimiento general de los de su clase. En Reino Unido, en su intento de calco del sistema americano, encarnado en la “tercera vía” de blair, ha pasado también lo mismo.

    – De los 10 primeros puestos en la lista, 8 tienen un sistema de seguridad social y una regulación laboral de tradición socialdemócrata. Digo yo que algo tendrá que ver.

    – No se fije sólo en el dato en sí, sino en su evolución. Verá que tanto los USA como el Reino Unido, paladines indiscutibles del libre comercio y la libertad de empresa, horarios y movimientos de capital (que no de movimientos de personas, curiosa distinción), van bajando puestos (2 los Usa, 3 la UK) poco a poco. Digo yo, de nuevo, que alguna correlación habrá entre ambos factores, ¿no cree?

  12. Ribaspaña dice:

    “Su generación estará a salvo de estas cuestiones, puesto que tienen la vida montada, una casa barata y un trabajo relativamente estable y bien remunerado, pero la nuestra está empezando a pagar el precio de la desprotección.”

    Joder, tío, lo peor de vuestra generación no es la desprotección, sino que sois lo más llorica que he visto en ningún lugar del mundo, de verdad, incluidos Marruecos, Rumania y Cuba. No sé cuántos años tienes tú, pero te puedo decir que yo tengo 40. Tengo tres carreras universitarias, un doctorado, y hablo perfectamente francés e inglés, lo cual no impidió que en el 93, tras acabar mi doctorado, tuviera que emigrar primero a Francia, luego a Bélgica y finalmente al Reino Unido para poder currar, porque en aquella época en España teníamos un desempleo del 24%. Antes de irme, trabajé muchos años aquí (para pagarme mis estudios, porque en aquella época las becas eran como los billetes de 500 euros de ahora), normalmente sin contrato, y cuando tenía suerte conseguía contratillos de cómo mucho tres meses, y en algún caso de un día (todavía guardo un contrato de un día que me hizo Comisiones Obreras, como recuerdo del importante papel que desempeñan actualmente los sindicatos en nuestra sociedad). Por supuesto, jamás llegué a acumular los días de trabajo suficientes como para poder cobrar el subsidio de desempleo. A día de hoy, tras pasar más de 10 años correteando por el extranjero, he vuelto con un contrato temporal de una empresa inglesa, vivo de alquiler, y cuando se me acabe el contrato tengo más claro que el agua que me toca recoger los bártulos e irme de nuevo a currar a Inglaterra, a EEUU o donde sea. Por añadidura, como consecuencia de todos aquellos años que curré en negro en España, resulta ya prácticamente imposible que llegue algún día a cobrar una pensión aquí, de modo que tengo que procurar ahorrar una parte de mis ingresos para no acabar en la puta calle cuando me jubile. Por supuesto, mi caso no es especialmente sangrante, sino una muestra típica de lo que nos pasaba a los que nacíamos en el 65. Y conste que no me quejo: muy al contrario, me consta que mis padres lo pasaron mucho peor, y también me consta que la mayor parte de mis coetáneos están aún peor, puesto que yo al menos no debo 300.000 euros al banco. En fin, todo esto para decirte que ese rollete con el que alguien te ha comido el coco de que “mi generación está a salvo de estas cuestiones, vida montada, casa barata, trabajo estable y bien remunerado” no es más que un mito absurdo que os habéis montado los lloricas de las nuevas generaciones, análogo al que se han metido en la cabeza los jóvenes de los países del este, que piensan que en Occidente atamos a los perros con longanizas. Me sorprende que muchos jóvenes de ahora (no todos, afortunadamente, pero sí un número increíblemente elevado) os traguéis el cuento de que el Estado de Bienestar os va a dar por todo el morro una casa, un trabajo bien remunerado con horario a vuestra medida al lado de vuestra casita y, puestos a pedir, el sagrado polvete del sábado, sabadete, con la misma credulidad acrítica con la que otros se tragan el Islam, y creen que cuando palmen irán al Paraíso de Allah a meterle mano a macizas huríes a la sombra de los árboles frutales. El otro día estuve hablando con uno que esgrimía no sé qué artículo de la Constitución con la misma convicción con la que un fundamentalista islámico blande el Corán. Intenté explicarle que el derecho a la vivienda no supone que te vayan a regalar una casa, del mismo modo que el derecho a la libre circulación no supone que te vayan a regalar un coche, pero no hubo manera, como supongo que tampoco habrá manera de convencer a un Testigo de Jehová que lo del Apocalipsis es un cuento chino.

    “no me venda las bondades de los recortes sociales de los últimos 20 años, porque puede que usted no los esté sufriendo, pero le aseguro que mucha gente joven como yo las estamos pasando canutas, y lo que nos espera.”

    No sigas, por favor, que me vas a hacer llorar.Yo no te vendo nada, porque no hay nada que vender: la tienda está tan vacía como un supermercado estatal cubano. Esos “recortes” sociales de los que tú hablas no son tales, por la sencilla razón de que esto nunca ha sido Luxemburgo, ni Suecia. Lo que había antes de lo que hay ahora era la dictadura de Franco, de la que los trabajadores emigraban a millones hacia Europa, de modo que no sé qué paraíso social imaginario pretendes que ha sido “recortado”, a menos que te quieras remontar hasta el Jardín del Edén. Pregúntale si quieres a Marcelino Camacho o a Nicolás Redondo, si es que sabes quienes son, por esos “recortes” y verás lo que se ríen. Mira: la diferencia fundamental entre tú y yo es que a mí no me hizo falta mucho tiempo para darme cuenta de que el Estado pasaba hasta el culo de mí, y en consecuencia, me ocupo de mi propia jubilación del mismo modo que me tuve que ocupar de mi propia educación y de mi propio desempleo, en vez de quedarme esperando que el Estado me diera casa, curro, polvo, café y puro. La realidad, amigo mío, es que al Estado, por jóvenes, por pobres, y por tontos, le importáis un bledo, y os va a joder a vosotros como nos jodió a nosotros y jodió a nuestros padres y a nuestros abuelos. Y ni siquiera tengo que intentar convencerte, porque la realidad se hará cargo irremediablemente de ti más tarde o más temprano, del mismo modo que te sucedió con S.S. M.M. los Reyes Magos de Oriente.

    “Le recuerdo que en 10 años, utilizando otras excusas también muy convincentes, los salarios de la gente jóven apenas han subido. Sube el IPC, y los contratos que continúan puede que vayan augmentando el sueldo, pero como no hacemos más que encadenar un contrato temporal tras otro, pues cada vez volvemos a empezar, con el sueldo de siempre y sin derechos de antiguedad.”

    Efectivamente, chavalote. Y tenéis lo que os merecéis, ni más, ni menos, porque ¿quién coño te crees que hace subir el IPC, sino todos los primos que se hipotecan hasta las cejas para comprar una vivienda que no necesitan, que además no pueden permitirse, y que hacen aumentar la demanda y por tanto dispararse los precios? ¿Cómo puedes tener el morro de oponerte a la libertad de horarios, y al mismo tiempo quejarte de que sube el IPC, si la falta de competencia en el sector servicios es una de las principales razones de que tengamos una inflación que dobla la del resto de la UE? Tu actitud es tan absurda como la del tío (y alguno de estos también he conocido) que se queja de que sus hijos no se van de casa, y al mismo tiempo pide una millonada por los pisos en los que ha invertido sus ahorros.

    “uno no trabaja donde quiere, sino donde le quieren.(…); y los malos sueldos, los horarios abusivos y la precariedad son el pan de cada día. Esa es la realidad en la que vivimos”.

    No, tío: esa es la realidad en la que tú has elegido vivir. Te recuerdo que cada año entran en España cientos de miles de inmigrantes que huyen de sus “realidades” locales y que ese mismo año salen de España decenas de miles de emigrantes que huyen de esa misma “realidad” de la que tú hablas. Si tú naces en un poblacho de Teruel y tus padres son pobres labradores, tienes dos elecciones: aceptar esa “realidad” como una fatalidad y pasarte el resto de tus días dándole a la azada y lamentándote de tu desafortunado nacimiento y lloriqueándole a Bruselas para que te dé ayudas, o puedes mover el culo y buscarte “realidades” alternativas. Es tu elección.

    “Los que vamos al extranjero a trabajar alguna que otra temporada lo hemos hecho con la premisa de vivir como vegetales para ahorrar lo máximo y poder volver un un dinero que, siendo relativamente poco allí, aquí cunde mucho.”

    Eso será tu caso particular, y el de un cierto número de personas, pero muchos se quedan en el extranjero muchos años, y algunos no vuelven jamás. A mí eso de vivir como vegetales en el extranjero para luego volver y vivir aquí como un vegetal con lo que has ahorrado hasta que te quedas sin pasta y tienes que volver al extranjero me parece una pérdida de tiempo, la verdad.

    “tal como explica Adam Smith, el MERCADO se autoregula”

    Joder, tío, para tu información el rollo de la mano invisible de Adam Smith está obsoleto desde los años 50. Ponte al día, o irás haciendo el ridi como Esperancita Aguirre, que se cree que el Gulag y las checas forman parte del programa electoral del PSOE.

    “Tiene usted razón en que, como consumidores, el 75% puede que esté a favor de la libertad de horarios, que es lo que la gente entiende cuando le preguntan eso, pero no sería ese el caso si les dijesen que serían ellos los que tendrían que hacer esas horas de más obligatoriamente y sin cobrar lo correspondiente”

    Vaya, lo sabía: ahora resulta que los pobres trababajadores son tontos y no saben lo que de verdad les conviene. Lo cierto es que hay mucha gente a la que le da igual trabajar un domingo que un lunes o trabajar de noche que de día, e incluso hay gente (como yo) que preferimos trabajar en fin de semana que entre semana. Y no es que yo pretenda imponer a nadie esos horarios, pero tampoco permito que nadie pretenda imponerme los míos. Lo cierto es que si vas a Londres y echas una ojeada por las tiendas los domingos, te encuentras con que la mayor parte de los que trabajan son estudiantes que lo hacen para sacarse un dinero extra, y que a nadie le obligan a trabajar el fin de semana si no quiere, por la sencilla razón de que si lo hacen, te piras, te compras el “Evening Standard” y al día siguiente tienes otro trabajo. Ventajas de tener un desempleo del 4%. Y las empresas lo saben y te ofrecen más dinero por hora o bien horas libres a cambio de trabajar en fin de semana. Otra cosa, por supuesto, es lo que sucede en España, pero claro, a partir del momento en que eliges por tu propia voluntad currar por un sueldo ridículo en condiciones tercermundistas, no puedes quejarte de que te den el trato que tú mismo has pedido.

    “De los 10 primeros puestos en la lista, 8 tienen un sistema de seguridad social y una regulación laboral de tradición socialdemócrata. Digo yo que algo tendrá que ver.”

    ¿”Tradición socialdemócrata”? Perdona que te corrija, chaval, pero las cosas no son tan sencillas. El sistema alemán, por ejemplo, se basa en el capitalismo renano, de origen democristiano, y está mucho más a la izquierda de lo que pueda estar la Gran Bretaña de Tony Blair que, no obstante, es laborista. La realidad es que en todo el norte de Europa la socialdemocracia y la democracia cristiana, unos y otros a menudo en coalición con los liberales, promueven exactamente la misma fórmula, independientemente de que unos pretendan ser de derechas y otros de izquierdas. En épocas de bonanza le echan a su receta unos gramillos más de socialismo, y en épocas de vacas flacas le añaden un poco más de liberalismo, pero el hecho es que en los últimos 40 años el único país que se ha salido un poco del guión ha sido el Reino Unido durante el gobierno de la Thatcher, y la experiencia fue tan desastrosa que no creo que hasta dentro de otros 40 años nadie se atreva a hacer nada parecido.

    “No se fije sólo en el dato en sí, sino en su evolución. Verá que tanto los USA como el Reino Unido, paladines indiscutibles del libre comercio y la libertad de empresa, horarios y movimientos de capital (que no de movimientos de personas, curiosa distinción), van bajando puestos (2 los Usa, 3 la UK) poco a poco. Digo yo, de nuevo, que alguna correlación habrá entre ambos factores, ¿no cree?”

    Por supuesto: por eso en el Reino Unido acabaron tan escaldados de la Thatcher que ahora Blair puede hacer lo que le dé la gana sin que los electores le pasen factura. Pero no hace falta que te limites a esos dos países: sucede lo mismo con todos. Y además, no te dejes engañar: una cosa es que digan que son paladines del libre comercio, y otra muy distinta que lo sean de verdad. EEUU, por ejemplo, es un país hiperproteccionista, y le tiene más miedo al libre comercio que Cuba.

    Para finalizar, colega: veo que esto ya no se trata en absoluto de horarios comerciales, de modo que por mi parte doy por terminada esta conversación. Entiendo que estás un tanto desengañado, y sé que lo estarás todavía más, porque todavía crees en algunas cosas de las que te reirás de aquí a diez años más. Sólo se me ocurre decirte una cita que oí en cierta ocasión y que lo resume todo bastante bien. Viene a ser algo así como “La vida es una timba en la que estás obligado a jugar, de modo que, aunque te repartan una mano perdedora, siéntate y juega limpio y lo mejor que puedas”.

    Un saludo

  13. Anónimo dice:

    Bonito dicho, éste que pones al final. Es una lástima que sean los que mejor mano llevan los que, encima, hacen trampa. Para los pobres, claro, juego limpio, no vaya a ser que exijan lo que se les debe. Será cosa de algún perdedor conformista, o quizás de alguno de los que casi siempre llevan una buena mano.

    La presión por liberalizar los horarios y la precariedad laboral son dos caras de una misma moneda, que es la que critico. Eso es lo que dicen los sindicatos y lo que dice Rollo-Villanova. Simplemente se trata de un paso más en su búsqueda de beneficios, sin contemplaciones para con los trabajadores, y para colmo escudándose en nuestra supuesta libertad.

    Cambiando de tercio, puede que mis ideas te parezcan de risa (o, según tú, me lo parecerán a mí de aquí unos años). Pero aquí parece que el que está desilusionado eres tú, que has apostado por el búscate la vida dejando a los demás a su suerte. Yo también me he buscado la vida, pero no por ello, aunque mi situación personal sea buena, dejo de pensar que las cosas pueden y deben ser diferentes. Papá Estado no me debe hacer nada especial porque el Estado soy yo, eres tú, somos todos. Éste es uno de los grandes problemas que tenemos, que no entendemos que el Estado somos todos nosotros y nadie más. El principal problema es que los mecanismos del Estado están colonizados e instrumentalizados para beneficiar precisamente a los que ya no lo necesitan. Y eso es lo que debe cambiar. Lo creo y lo defiendo. Y si la solución que me planteas es que emigre, ya que este estado no funciona como debería, pues no me parece una solución. Quiero poder vivir dignamente en mi propia tierra, con mi familia, mis seres queridos, en mi barrio, en mi tierra.

    Sinceramente, espero no reírme de aquí 10 años de lo que estoy diciendo ahora, porque si eso pasa querrá decir que he perdido mis convicciones y me he vuelto un cínico de narices; y lo único que me quedaría sería el ir tirando hacia adelante con un par de orejeras, como los burros, sin mirar a nadie más. A los demás que les dén…

    Pues vaya plan, colega.

    Por otro lado, eso no quiere decir que el destino deba seguir estando en nuestra mano. Un estado social fuerte no quiere decir una guardería. En mi caso particular, tengo una empresa, somos sólo 2 personas, y nos ganamos bien la vida. Me monté la empresa para salirme de un circuito laboral que me parecía detestable y poder dirigir mi vida como más me apeteciera sin estar limitado por la situación laboral que me rodeaba. Al mismo tiempo que me he buscado la vida, sigo pensando que el objetivo final sigue siendo el de un Estado que garantice la vida digna a todos, mediante políticas sociales de base, no asistenciales, aunque eso suponga un duro palo a mi bolsillo en forma de impuestos, puesto que tengo buenos ingresos. Tengo un piso en propiedad, que ahora vale 3 veces lo que pagué por él, y, aunque ahora sea supuestamente mucho más “rico” que antes, me da vergüenza lo que pasa con la vivienda. Si los precios cayesen a los de hace 7 u 8 años, me parecerá estupendo, puesto que mi excedente de beneficio está perjudicando enormemente a otras personas que no tienen la suerte que yo tuve.

    La gente de mi generación, hablando en general, no somos una panda de lloricas. Somos una panda de parias laborales, sin derecho a un trabajo digno, sin derecho a una vivienda digna y sin derecho a un estado del bienestar en condiciones, tal y como van las cosas. Y eso debe cambiar. Liberalizar los horarios es una medida que como consumidores puede que nos beneficie, pero como trabajadores le aseguro que no, que empeorará la situación en la que estamos. Un nuevo mecanismo en poder de los empresarios que permita condicionar el trabajo de la gente, invariablemente, nos llevará a un abuso por una gran parte de ellos, especialmente empresas sin nominalidad, como son las grandes empresas, y como ya hemos visto, sin ir más lejos, en el sector de la restauración. Creo que todos podemos comprar los días de diario, si nos dejan salir del trabajo a la hora que nos toca, así que no creo que en absoluto compense el hecho de poder ir a comprar un domingo lo que ahora (al menos si se respeta mi horario laboral) puede comprar cualquier otro día el posible perjuicio que puede provocar en el “mercado laboral”, nombre obsceno, por cierto, despersonalizado y frío, para algo que no es ni más ni menos que el método que tenemos las personas para subsistir, eso a lo que dedicamos casi 1/3 de nuestras vidas.

  14. Anónimo dice:

    En cualquier caso, y como último comentario, le diré que considero que toda discusión es constructiva, y aprecio que me plante las cosas desde otro punto de vista. Puede que ahora mismo no acepte algunos de sus comentarios, pero reconozco sus razones, y tengo comprobado que las críticas siempre hacen su labor de tapadillo; y, al menos en mi caso, casi siempre algo queda.

    Tengo unas conviciones fuertes y la realidad algunas veces no se acomoda a ellas, pero como no me gusta la realidad que me rodea, que tú seguramente retratas más adecuadamente que yo, esas convicciones me ayudan a no conformarme con lo que hay e intentar, en la medida de lo posible, mejorar las cosas para todos, se lo merezcan individualmente o no.

    Le mando un atento saludo.
    Javier.

  15. Ribaspaña dice:

    “La presión por liberalizar los horarios y la precariedad laboral son dos caras de una misma moneda, que es la que critico.”

    No. Son dos facetas entre centenares de un diamante tallado, y como tales no están opuestas. Los puntos de vista simplistas resultan muy atractivos, pero suelen ser falsos. En rigor, si te empeñas en simplificar, la cara opuesta de la precariedad laboral sería la seguridad laboral, como tú mismo tendrás que reconocer si te paras a pensarlo cinco segundos.

    “Pero aquí parece que el que está desilusionado eres tú, que has apostado por el búscate la vida dejando a los demás a su suerte.”

    Te equivocas. Para apostar hay que tener elección entre al menos dos opciones. Yo tuve que buscarme la vida, y no pude apostar a nada más.

    “Sinceramente, espero no reírme de aquí 10 años de lo que estoy diciendo ahora, porque si eso pasa querrá decir que he perdido mis convicciones y me he vuelto un cínico de narices; y lo único que me quedaría sería el ir tirando hacia adelante con un par de orejeras, como los burros, sin mirar a nadie más. A los demás que les dén.”

    No se trata ni perder las convicciones, ni de volverse cínico, ni de a los demás que les den. A lo largo de ese camino, no sólo no perderás tus convicciones, sino que podrás trabajar con más eficiencia para convertirlas en realidad. Se trata sencillamente de que te darás cuenta de cosas como que la libertad de horarios no está reñida con los derechos de los trabajadores, del mismo modo que tampoco lo está la libertad de expresión, como también creen muchos en Cuba. Y no es que lo crean porque hayan pensado detenidamente en ello, sino porque llevan puestas esas orejeras de burro de las que tú hablas. ¿A ti te parece que la libertad de expresión, de reunión, etc, están reñidas con los derechos de los trabajadores? ¿No? Pues ya llevas parte del camino recorrido. Ahora prueba explicárselo a un fanático comunista cubano. Dile que la libertad de expresión no va en detrimento de los derechos de los trabajadores, y ponle España como ejemplo, del mismo modo que yo te pongo a ti Gran Bretaña en relación a la libertad de horarios. Pues te va a costar lo tuyo que acepte el planteamiento, macho, porque a ese fulano le llevan lavando el cerebro desde hace años, y le cuesta mucho quitarse de encima los prejuicios que le han inculcado y ponerse a pensar a partir de “dudo, luego existo”. Pero bueno, si tienes suerte y el tío no está echado a perder, a lo mejor duda, y con eso será más que suficiente para que empiece a pensar por sí mismo. Y eso es todo lo que queremos, ¿verdad? Yo no te pido que cambies de opinión: solo que pienses sin prejuicios.

    “un Estado que garantice la vida digna a todos, mediante políticas sociales de base, no asistenciales, aunque eso suponga un duro palo a mi bolsillo en forma de impuestos”

    En esto estamos completamente de acuerdo.

    “no somos una panda de lloricas. Somos una panda de parias laborales, sin derecho a un trabajo digno, sin derecho a una vivienda digna”

    Ya empiezas a lloriquear. Te recuerdo que tus condiciones son mejores que las de tus padres, tus abuelos y tus bisabuelos, se mire como se mire. Yo de ti no le cantaría la milonga de los “parias laborales” a ningún sindicalista de los que han pasado años en la cárcel por el “delito” de organizar un sindicato, porque igual te da dos soplamocos y además te los tendrás bien merecidos.

    “Creo que todos podemos comprar los días de diario, si nos dejan salir del trabajo a la hora que nos toca”

    Joder, tío, yo no sé en qué mundo vives, pero yo, que me considero muy afortunado porque estoy bien pagado y tengo un horario razonable, salgo de mi casa antes de que abran los comercios de mi barrio y vuelvo después de que han cerrado. Tengo que ir a Carrefour, que no me gusta nada y tampoco me pilla de camino, pero en fin, si los pequeños comercios se empeñan en no querer mi dinero, que les den morcilla.

    “considero que toda discusión es constructiva”

    No hubiera perdido el tiempo escribiendo si no pensara lo mismo.

    Un saludo

  16. Anónimo dice:

    “Ya empiezas a lloriquear. Te recuerdo que tus condiciones son mejores que las de tus padres, tus abuelos y tus bisabuelos, se mire como se mire. Yo de ti no le cantaría la milonga de los “parias laborales” a ningún sindicalista de los que han pasado años en la cárcel por el “delito” de organizar un sindicato, porque igual te da dos soplamocos y además te los tendrás bien merecidos.”

    Unos datos sobre ese comentario que haces:

    – Cáritas ha llamado la atención por el alarmante augmento de la pobreza entre la gente joven (sus datos se basan en la gente que les va a pedir). El augmento está dejando de lado principalmente a 4 sectores: los jóvenes, las mujeres, la inmigración y los ancianos con pensiones asistenciales. Los ancianos sería comprensible, puesto que sus pensiones son ridículas, si hablamos de las mujeres o los inmigrantes pueden buscarse en la discriminación, que sin duda existe. Pero si hablamos de la gente jóven, supuestamente la generación más cualificada de nuestra historia, como nos llaman, ¿Dónde está la explicación?

    – La edad de emancipación de los españoles crece año tras año, principalmente a causa de la inaccesibilidad de la vivienda. En los últimos 5 años hemos pasado de dedicar 3,9 años de sueldo bruto de la unidad familiar (se cuentan dos sueldos medios y un piso medio, cada vez más chiquito, por cierto) en pagar un piso a 6,6. Y hace 20 años, cuando sólo solía trabajar el padre de familia (por tanto, un único sueldo por unidad familiar), las hipotecas solían andar entre los 7 y 15 años (por eso se podían soportar intereses de hasta el 15%). El sueldo medio de un español (en 2004) es de unos 17.000 Euros brutos los hombres y 12.500 las mujeres, y usted ya tendrá alguna idea de lo que valdrán los pisos, ¿no?. Eche cuentas… Lo cierto es que hubo un tiempo en que la vivienda era un bien accesible, y es por eso que el 80% de los ancianos de este país tiene un piso en propiedad, a pesar de haber vivido una de las épocas más crudas y miserables de nuestra historia.

    – El precio medio del alquiler en las grandes ciudades es prohibitivo. Con un alquiler medio de 1.211 Euros en Madrid capital en 2005. Eso supone práctivamente el sueldo neto medio de una persona en España. ¿Es eso una alternativa a la compra? ¿Dónde vivimos, pues?

    – El 70% de los trabajadores (que no contratos, sino personas) menores de 30 años son temporales. Si fuese contratos, sería normal que hubiese muchos más que fijos, dada su propia naturaleza, pero hablamos del 70% de las personas. Los contratos temporales te impiden hacer una planificación de vida relativamente a largo plazo, empezando por los bancos, que no te prestan dinero si otro aval. Además, existe una correlación estadística clara entre la siniestralidad laboral y la precariedad laboral (sindicatos dixit).

    – El sueldo medio burto de un jóven de 18 a 25 años es de alrededor de 12.300 euros, y el de los 25 a 29 es de 15.150 euros (algo menos de 900 euros netos al mes en 14 pagas). Ideal para vivir como un monje y respirando poco a poco.

    ¿Se le ocurren más condicionantes de primera que influyan en el nivel de vida de las personas? Porque creo que si lo que se nos ofrece son sueldos de pena, precariedad laboral y la imposibilidad de vivir por nuestra cuenta, ya me dirá qué hacemos. Hombre, siempre nos podemos masturbar, que de momento es gratis, pero se me hace difícil pensar en un pan de vida digno sólo a base de pajas…

    En definitiva, que los jóvenes, hablando en general, sí que tenemos un problema, y con los sueldos que se nos pagan y la bazofia de trabajo que nos dan, si no fuera por las subvenciones familiares (en forma de chupar de la teta de mamá, de vivir en casa de los papis y de que nos paguen la entrada del piso, si es tienen esa posibilidad) estaríamos casi todos en la puerta de Cáritas.

    Los datos no son inventados. Los he ido recogiendo de noticias de periódicos fácilmente localizables por intenet. No quiero comenzar una guerra de cifras, pero no tiene razón en lo que dice de que somos unos llorones.

  17. Ribaspaña dice:

    “los jóvenes, las mujeres, la inmigración y los ancianos”

    Joder, macho: esos grupos son los cuatro más pobres aquí, en EEUU, en Dinamarca y en Zambia, ayer, hora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén. O si no, dime un lugar y una época en que los jóvenes, las mujeres, los viejos y los inmigrantes hayan sido más ricos que el resto de la población, venga.

    “La edad de emancipación de los españoles crece año tras año, principalmente a causa de la inaccesibilidad de la vivienda.”

    Nos ha jodido: y además os lo merecéis, porque hacéis subir los precios hipotecándoos temerariamente hasta la jubilación, asumiendo plazos que muchos no vais a poder soportar por poco que suban los tipos de interés, para pagar precios absolutamente disparatados. Si os hubiera dado por comprar tulipanes, también habríais disparado su precio. ¿Conoces la historia de la burbuja de los tulipanes? Pues apréndetela, porque como decía el otro, el presente y el futuro no existen: sólo existe el pasado, que se repite una y otra vez.

    http://www.elblogsalmon.com/archivos/2005/05/11-la-burbuja-de-los-tulipanes.php

    El día que suban el paro y los tipos de interés, y millones de imbéciles se caigan del guindo, todavía va a aumentar más la diferencia entre jóvenes y adultos de la que hablabas antes, y con razón. Selección natural, se le llama a eso.

    “¿Es eso una alternativa a la compra?”

    Por supuesto que es una alternativa a la compra. Y si no, espérate cinco o seis años y verás cómo están los que han comprado y cómo están los que han alquilado. Ya pasó tras la euforia del 92: se disparó el paro, mucha gente que se fue al paro y se había endeudado no pudo afrontar los plazos de la hipoteca, se vieron obligados a vender por lo que les quedaba por pagar, y el aumento de la oferta hizo caer los precios de los pisos. Claro que esta vez, al tratarse de una subida mucho más espectacular, la caída será proporcional, es decir, un auténtico batacazo.

    http://www.invertia.com/img/sp/crecim.jpg
    http://www.invertia.com/img/sp/evolucionprecioviviendadiciembre2003.jpg

    “El 70% de los trabajadores menores de 30 años son temporales.”

    Qué me vas a contar. Yo soy un trabajador temporal, y precisamente por eso no cometo la temeridad de meterme en un piso.

    “El sueldo medio burto de un jóven de 18 a 25 años es de alrededor de 12.300 euros, y el de los 25 a 29 es de 15.150 euros”

    Te digo lo mismo de antes. Ahora mismo todos los jóvenes de España están hipotecándose para hacer multimillarios a los propietarios de las constructoras, cosa que no pasa en ningún otro lugar del mundo. Os vais a pasar el resto de vuestras vidas pagando las deudas que habéis contraido con esa gentuza por empeñaros en comprarles los duros a 35 pesetas. Y no será porque no os ha advertido el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional, el Banco de España y seis docenas de colegios de arquitectos, economistas, etc

  18. Esloquehay dice:

    Bueno, bueno. Este partido de ping-pong entre Anonymous y Ribaspaña, interesante sin duda, es una clara muestra de “.. según el color del cristal….”. Yo no voy a opinar de libertad de horarios, ni economía ni nada de eso, por que no entiendo lo suficiente. Sólo comentar:

    Lo que dice Anonymous sobre vivienda actual, precariedad laboral, etc. es cierto. Pero también es cierto que esta generación no está dispuesta a dar el callo como lo han dado otras. Lo de lloricas que dice Ribaspaña es ofensivo pero, en parte también cierto.

    Yo acabé mi carrera y con el primer curro (que no tenía nada que ver con mi formación) me casé, porque quería vivir con mi novia y poder echarle un polvo tranquilamente en una cama.

    Este problema, para empezar, ya no lo teneis.

    Alquilé una vivienda que me costaba el 50% de mi sueldo. Mis padres, suegros, incluso mi novia dijeron que estaba loco, que esperara para casarme pero yo dije: “Cariño, sólo necesito para vivir contigo, una cocina, una nevera, una ducha y una cama bien grande”. Por eso en mi primer hogar los muebles que teníamos eran la habitación de matrimonio (regalo de boda de mis padres), una cocina vieja (sin horno) que me dió mi suegra y una nevera (sin congelador, claro) que me dejó mi tía. Los muebles del “comedor” eran una mesa con sus cuatro sillas plegables (las que nos habíamos llevado a nuestro “viaje de novios” que hicimos a Anadalucía con el coche que me prestó mi padre y yendo de camping (ni un puto hotel vimos)). Y yastá. Bueno, a los 15 días compramos una tele con cuernos, pequeñita.

    Anonymous ¿conoces a alguien que haga esto ahora? Te aseguro que en mi quinta (tengo 46 años) eramos muchos.
    Los jóvenes que yo conozco no están dispuestos a casarse si antes no tienen mínimo, la entrada de un piso o casa de propiedad y si éste no está totalmente amueblado. Amén de que cada uno debe tener su coche, claro.

    Yo estoy casado desde hace “22” años. Tengo dos hijos y hace “7” años que vivo en una casa de propiedad (bueno, de propiedad del banco claro hasta que acabe de pagar, lo que coincidirá con mi jubilación).

    Claro yo es que me enmerdé con tener hijos, fijaté. Pensé más en la vida que en la marca de mi coche y le dije a mi mujer: “Venga, si no tenemos hijos no seremos más ricos que ahora, nos lo gastaremos en otra cosa, en comprar esto o aquello, y me hace ilu ser papi”. Y ella estuvo de acuerdo, fijaté.

    Ahora somos padres de un tío de 19 años y una preciosidad de 17 años. ¡Y yo aún me siento joven tú!

    Anonymous ¿conoces a alguien que haga esto ahora?. Los de mi quinta eramos muchos que lo hacíamos.
    Ahora os cagais para tener hijos con la excusa de “querer darles lo mejor, la vida está muy dura, …” ¿A quién quereis engañar?

    ¿Sabes cuando hice vacaciones por primera vez?
    Hace 8 años que disfruto de un mes anual de vacaciones. A los 38 años empecé a saber lo que eran. De joven por que los veranos acababa el cole el viernes y el lunes siguiente empezaba a currar hasta el sábado (no viernes) anterior al lunes en que empezaba el cole de nuevo. Y esto, agarraté, desde los 12 años. Creeteló Anonymous, tan cierto como te lo escribo. Y de mayor y ya casado, porque en verano había que hacer sustituciones y otras historias “para aprovechar y sacarse unos durillos”.

    En definitiva. Tienes razón en lo que dices. Por que no te quitará nunca la razón el hecho de que antes las cosas no fueran tampoco (ni mucho menos) fáciles. Pero…

    Mira, preguntalés a esos viejos que dices que ahora son propietarios de piso, en qué condiciones lo compraron. Porque mis padres, que tienen una casa propia, iniciaron su vida en común de realquilados y la casa se la hicieron con sus manos a base de domingos y festivos. Ellos llegaron a la jubilación sin conocer NUNCA unas putas vacaciones.

    Anonymous ¿conoces a alguien que haga esto ahora?.

    Sí. Tienes razón en lo que dices. Lo he dicho ya. Pero también es cierto que siendo la generación más preparada, sois también la más blandengue y consumista de la historia de este pobre pais.

    Yo nunca tuve un Escalectrix para reyes (y mira que lo pedí, hostias). Un año me trajeron UNA bici, para mí y mis hermanos. Por eso al hacerme mayor no tuve que desengañarme de nada.

    Pues de todo lo que te he dicho, en mi generación, la mayoría.

    Dicho esto, vuelvo a repetir que tienes razón en lo que dices. Y añado que Ribaspaña podría aprender un poco de formas después de leerte, pues le has dado un baño en educación. Leyendo a Ribaspaña me repelía el tono vacilón, perdonavidas y macarra de su discurso.

    De horarios libres o no, no digo nada. No entiendo un pijo. Aunque me pone la mosca detrás de la oreja que los que estén de acuerdo con ellos sean en su mayoría gente de derechas (lo de la Iglesia esa, no vale. Ellos lo dirán por que se les van los corderos a pastar en lugar de a escuchar sus gilipolleces en misa).

    Saludos

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