Los señores diputados del Partido Popular han protestado porque en los pasillos que comunican sus despachos en el Congreso de los Diputados hay colocadas unas cámaras que velan por su seguridad, según sabemos por la contraportada de El País, que hoy viene entretenido. Al parecer, y según ha señalado el sufrido y prudente presidente Marín, que tiene una paciencia a prueba de experimentos nucleares, esas cámaras están instaladas ahí desde que el miserable era Ministro del Interior. Por eso, de la extraña actitud del Partido Popular hay que extraer al menos dos conclusiones, a saber:

1.- Que los señores diputados del PP tienen algo que ocultar, y por eso no quieren que les filmen.

2.- Que los señores Diputados del PP pensaban espiar a sus compañeros del PSOE y de otras formaciones cuando el patriótico Gobierno de José maría Aznar coloco las camaritas.

Y quizás se puedan extraer otras conclusiones, pero la placidez propia de la sobremesa me impide hacer tal cosa. Que no la hago, vamos.

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