¿Y ésta de qué se ríe?Miren ustedes por dónde, qué paradoja, ya podemos llamar fascista con todas las de la Ley a una dirigente del Partido Popular. Y de las guais. Me refiero a María San Gil, que ha dicho recientemente que “con Franco vivíamos en paz“. Pues nada, se lo llamo ahora mismo: Fascista, María, que eres una fascista. Tenía ganas. Dicho esto, he de darle las gracias a la San Gil, porque ha venido a proporcionarme un ejemplo claro de por qué es necesario recuperar la memoria. Y es que no hace falta irse a buscar estatuas del Caudillo o calles dedicadas a los generales traidores (¿Por cierto, para cuándo una gran avenida en Madrid dedicada al General Rojo?). Basta con escuchar lo que dice esta pija ignorante: “con Franco vivíamos en paz“. Mientras haya un dirigente de un partido político en España que sostenga cualquier argumento para defender la dictadura, es necesario recuperar la memoria. ¿A qué paz se refiere la dirigente fascista? ¿A la del millón de muertos? ¿A la de las legiones de exiliados? ¿A la de los enterrados en las cunetas? ¿A la de los torturados en la Dirección General de Seguridad, quizás, o a la de los que caían por las ventanas de las comisarías por obra y gracia de la fuerza de la gravedad? Aunque claro, de todo eso la pija no tiene noticias, porque seguro que ella y sus papás vivieron muy bien y muy en paz durante la tiranía. Tan en paz, que ni se enteraron de que ETA asesinó a Carrero Blanco. La paz del Caudillo.

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