Que digo yo que lo mismo don Federico y la Cope deberían pedir disculpas, después de envainársela. ¿Qué por qué?. Pues por esto, por esto, y por esto otro, que por cierto, daba cierta grima escuchar esta mañana a la hiena su canturrear baboso, delictivo y rabioso por la vuelta del juez Garzón: “garzóooooon, garzoncillooooo“, sibilieaba.

Venga... meta ruido por ahí