Sí en mi nombre

Creo que el Gobierno de la Nación está plenamente legitimado para llevar a cabo el proceso de diálogo con ETA. Mediante este escrito quiero dejar claro que, tanto si tiene éxito como si fracasa en el intento de acabar de una vez por todas con el terrorismo, el Gobierno está actuando en mi nombre. Y ello, por las siguientes razones:

1.- Porque soy tan ciudadano como las víctimas, y como quienes se escudan detrás de las víctimas, y como quienes van de víctimas pero no lo son; y porque mi opinión pesa tanto como la de ellos.

2.- Porque creo que la política está para que los ciudadanos solucionen sus problemas, y uno de los problemas más importantes que tenemos los ciudadanos españoles es el terrorismo. La política está, por lo tanto, obligada a solucionar el problema del terrorismo.

3.- Porque el alto el fuego permanente de ETA es, de hecho, una rendición. Y en esas circunstancias sería un gobierno irresponsable el que se negase a negociar su desaparición definitiva. Especialmente cuando gobiernos anteriores estaban negociando con ETA y acercando centenares de presos al País Vasco sin ninguna garantía y antes de que se cumpliese un año del asesinato de Miguel Ángel Blanco.

4.- Porque creo que el sistema penal no es un sistema de venganza pública, sino de castigo y reinserción, y porque creo que cuando los delincuentes manifiestan su intención de no reincidir en el delito, es cuando comienza el camino de la reinserción. Por eso, se pueden dar beneficios penitenciarios a los presos de ETA según se va confirmando la realidad del alto el fuego, e incluso se puede negociar una salida definitiva de los presos a cambio de la disolución de ETA.

5.- Porque creo que no hay otra forma de negociar la rendición de una banda terrorista que pagando un precio por ello. Y ese precio siempre es político. Lo que hay que establecer es cuál es ese precio y de dónde no se puede pasar. Y ese precio lo tiene que decidir la sociedad en su conjunto, a través de los cauces que tiene establecidos para conformar su voluntad política. En este proceso, nadie tiene más peso que nadie, ni siquiera aquellos que se consideran mejores españoles que los demás.

6.- Porque otros gobiernos han intentado anteriormente acabar con la violencia terrorista mediante la negociación. En especial los gobiernos que presidieron Felipe González y José María Aznar, quienes ahora, con cinismo y resentimiento sin límites, critican a José Luis Rodríguez Zapatero por intentar hacer correctamente aquello en lo que ellos fracasaron tan estrepitosamente.

7.- Porque no soy un hipócrita fariseo.

8.- Porque soy un demócrata convencido y un español patriota.

9.- Y, finalmente, aunque en primer lugar de importancia, porque confío plenamente en el Gobierno de la Nación y, especialmente, en su presidente, y sé a ciencia cierta que no va a dar ningún paso que suponga mermar la calidad de nuestras libertades o la fortaleza de nuestra democracia.

NOTA: con este texto, me sumo a la campaña cívica inciada por Alfonso Gil en apoyo al Gobierno de la Nación en su intento por acabar con la violencia terrorista de ETA.