¿Qué han conseguido los terroristas tras un mes de ataques al Líbano, a su población y a sus infraestructuras civiles, además de cerca de 1000 víctimas? Pues no han logrado uno solo de sus objetivos, porque ni han podido aminorar la potencia de fuego de la resistencia, que sigue intacta, ni han asesinado a uno sólo de sus líderes, ni han recuperado a los dos militares retenidos por la resistencia. Eso sí, se han visto obligados a aceptar el alto el fuego fijado para esta mañana, a las 7:00, después de pisar el acelerador en su carrera criminal, que esta misma noche ha provocado varios muertos civiles, y se han internado todo lo que han podido en suelo libanés.

La derrota de Israel ha sido dulcificada por una resolución del consejo de seguridad de las Naciones Unidas impuesta por Estados Unidos y Francia que permite a los terroristas ocupantes mantener sus posiciones en el sur del Líbano hasta que se despliegue el ejército libanés, acompañado por una fuerza multinacional que asegure el desarme de la resistencia. Y nada se dice del bloqueo aéreo y marítimo a Líbano que Israel asegura que va a mantener. ¿Qué va a ocurrir ahora? ¿Se van a imponer a Israel reparaciones de guerra al Líbano? ¿La comunidad internacional, que ha asistido con un silencio culpable y cómplice a la destrucción de las infraestructuras civiles de Líbano, al desplazamiento de cientos de miles de personas, a la agresión diaria y sistemática a las organizaciones humanitarias, va a ayudar a este país a recuperar su suministro eléctrico, sus plantas potabilizadoras de agua, sus edificios civiles, sus carreteras, sus hospitales? ¿Tienen intención los países de Europa de ayudar a Líbano a construir un ejército nacional profesional y laico que pueda defender sus fronteras y a su población de las agresiones terroristas de Israel?

La respuesta a todas estas preguntas es no. No, porque ni Estados Unidos ni Israel quieren un país árabe democrático, desarrollado, rico y laico. Sería una amenaza para el Israel étnico y antidemocrático que hace de gendarme en Oriente Medio a sueldo de Estados Unidos. Por eso, cada cierto número de años, cuando Líbano consigue destacar entre sus vecinos árabes, lo arrasan como han hecho ahora.

Sólo que esta vez, ha habido quien les ha plantado cara y quien les ha puesto las cosas complicadas en el campo de batalla.

Por cierto: en Gaza los terroristas israelíes siguen asesinando a la gente. ¿Nadie se acuerda ya?