Alguien, en los comentarios en su nuevo blog, le dice a Jordi Sevilla que a ver si se pone de moda entre los políticos enseñar su lado normal. No estoy de acuerdo. Lo están enseñando permanentemente, lo que ocurre es que unos, no diré cuales, quedan como la puerros, porque su lado normal -como el resto de sus lados- es impresentable, mientras que otros, pues quedan mucho mejor.

El ministro de Administraciones Públicas es uno de los muchos militantes socialistas poseídos por la fiebre de los blogs. Han vuelto de la conferencia con una especie de compulsión galopante por abrir blogs. A mí varios conocidos socialistas que antes de la conferencia estaban aún celebrando la invención de la marcación por tonos, me han mandado correos electrónicos pidiéndome que les ayude a crear “un block de esos“. Ni que decir tiene que les he mandado a comprarlo a una papelería, y se han ido tan contentos en su busca.

Que los ciudadanos -militantes o no de cualquier partido político- decidan editar blogs está bien. Que los políticos en activo lo hagan es algo que puede ser positivo o negativo. Y me explico. Si lo que pretenden es convertir sus bitácoras en correa de transmisión en la blogosfera de las consignas de partido, la cosa es mala, y lo es sobre todo para ellos, que pronto van a quedar desprestigiados. Ahí está la caterva de “pseudobloggers” del PP en periodistadigital que se limitan a subir -a través de una secretaria, supongo- a sus bitácoras textos que están escritos para otros soportes y que no se pasan por los comentarios ni por equivocación. La blogosfera es un medio de expresión ciudadana, principalmente, y los políticos, en la medida en que son ciudadanos tienen derecho a utilizarla. Y me atrevería a decir que en la medida en que tienen responsabilidades políticas, tienen la obligación de utilizarla correctamente como una forma de comunicación directa con los ciudadanos.

Habrá que ver cómo evolucionan las bitácoras de Jordi Sevilla y Pepe Blanco. De momento tienen buena pinta. Es evidente que los textos los están escribiendo ellos mismos, y, cada uno con un estilo diferente, les van dando su propio toque personal. Habrá que ver si sus obligaciones les permiten mantenerlas con regularidad y, sobre todo estar presentes en los comentarios. La bitácora es un medio de comunicación de doble sentido. Si no hay ida y vuelta, no hay bitácora. Rafael Estrella y José Antonio Donaire pueden darles algún consejo en este sentido. Hay más, pero esos son los que leo habitualmente.

¿Por cierto, cuando empezarán a aparecer más bloggers de Izquierda Unida?

Venga... meta ruido por ahí



Tagged with →