Cartas para MoscúPor Rios Raffo
A estas horas tomo un vaso de leche y entro en algunos blogs y después de leer al escaso par de personas inteligentes que mediante palabra escrita me encuentro al día, casi siempre termino preguntándomelo: ¿Qué puede hacer el ciudadano diecisiete millones, tantos tantísimos mil, tantocientos nosecuantos…?. ¿Me voy a dormir y en paz?.

Es una posibilidad. La otra es preguntar

Así que les pregunto a ellos, a usted que encabeza éste blog, que seguro que usted sabe o tiene a quien preguntar más opinado o con más recursos que quien yo conozco… Mis amigos no son idiotas ni mucho menos, cada uno es bueno en lo suyo, Paco arregla ascensores que después suben como dios, pero en lo que a soluciones cuasi-globales respecta no se le ocurre nada, sólo se cabrea y a éstas horas se acuesta tan mosqueado como yo. Pobre Paco.

Hoy han soltado a dos señoras que habían robado, no en la carnicería ni en el Carrefour. Ellas pillaron en dinero de unos fondos públicos que los ciudadanos, so pena de esto o aquello, estamos obligados a llenar… Que tienen mil métodos, la Ibercaja, por ejemplo, que no sé si tiene la culpa de algo, le escribe a mi madre, jubilada y con el mínimo, para comunicarle, eso sí, con mucho usté y por favor, que el Ayuntamiento le coge por su cuenta de la libreta el importe de aquella multa del novecientos que le pusieron por ella no se acuerda qué. Ha sido un despiste -dice la mujer- que ha sido educada para pagar sus deudas y sus multas en el acto, o mejor dicho, tras el acto.

Para sacar del trullo a las dos pájaras ha sido necesario que alguien haya puesto sobre la mesa del juez uno de esos papelitos tan refinos que te dan las cajas cuando ingresas, debería haber sido un papelito enorme, muy alargado y que los ceros le diesen la vuelta, dado el agujero, con perdón, que dichas doñas han dejado en las arcas de su pueblo.

Pero no, la cifra ha sido modesta, diez millones de pelas, lo que cuesta un BMW con deuvedé, o lo que antes de chirona se gastaban ambas en laca de Loewe, que digo yo que habrá laca de Loewe… Por cierto, aun escandalosa la noticia me acaba de costar un rato (no quería meter la gamba con la cifra) localizarla en El Mundo, de algunas cosas éstos señores pasan página a una velocidad sorprendente.

Pues eso, señores Royo, Nacho y Crispación (¿?) entre otros, amigos míos (qué osadía por mi parte) si saben algo díganle a éste pobre ciudadano cómo conciliar el sueño sin que lo asalten estos esperpentos como salidos de grabados de Goya. ¿Qué hago?.

En el fondo estoy haciéndoles perder tiempo, mis disculpas, les escribo sólo para desahogarme, menudo susto me pegan si me responden aconsejándome alistarme en el Ejército Zapatista, que no deja de ser una opción, y esperar que ganen los míos, o aquél “ya verás cuando vengan los de la manta a cuadros”, que decía mi abuelo.

Como me temo que ganarán ni vendrán me propongo soluciones levemente alternativas.

Por ejemplo no comprar ninguno de los diez artículos que se publiciten antes y después del programa de Ana Rosa, que entrevistó por teléfono a la convicta, lo cual no sé si es una ingenuidad por mi parte, un pataleo boca abajo en la tarima, además soy de ciencias y ahora mismo tendré que buscar en Google qué es exactamente un convicto, si la tal concejala no lo es me disculparé con la señora, por llamarla de alguna manera.

Y es que ésta ha sido la semana de las señoras con el sustantivo inmerecido, hace tres días, la noche del lunes y tambièn por culpa de la tele, estuve a punto de escribir ésta misma carta, la pregunta era la misma, quizá más concreta…

Quería saber qué puede hacer un honesto contribuyente cuando se entera que con su dinero la tele pública le va a pagar vestidos, viajes y pocholerías nada mas y nada menos que a la nieta del dictador que atascó a España durante 40 años.

Esa noche, ofuscado, miré biografías y fechas, después se me pasó el calentón y tiré el folio, pero si mal no recuerdo Carmen Martínez Bordiú tenía 14 años cuando a Tierno y Aranguren los echaron de sus cátedras, casi veinte cuando Camacho se subía por las paredes de su celda y más de veinte a gente de su misma edad su abuelazo los fusiló y dio garrote. Ya he dicho que tiré mis apuntes, así que perdón por las inexactitudes…

Ella no era la del bigotito ni la que pescaba las truchas (¿eran truchas?) hasta ahí llego, pero dado que siendo niña y jovencita mamó del frasco y que tan a gusto correteó por los pasillos de uno de los palacios más siniestros de la historia, por puro respeto al país y por vergüenza del mal rato que nos hizo pasar su familia debería meterse en su concha y salir de incógnito y lo menos posible. Iba a poner “almeja” pero me ha parecido feo.

Esa noche, ya que estaba, pegué en mi escritorio ésta página que cuenta algo:

http://www.nodo50.org/unidadcivicaporlarepublica/opinion2/Los%20Franco.htm

Carmen Martínez-Bordiú Franco no es una señora más, no es Belinda Washington moviendo las caderas, ni está tan buena como la repipi de la Aroca, ni siquiera la ex de un ministro que cazaba en lugar de vigilar petroleros, se trata de una persona tan unida a la ilegalidad franquista como la estatua que con tan buen criterio el Ministerio de Defensa acaba de retirar de mi ciudad…

(No, Franco no fue un buen militar que merezca presidir la Academia -que dijo un medio-tonto en la radio- al contrario, Franco fue un militar irregular y pésimo ya que incumplió del todo su obligación de velar por el régimen legal que todos los españoles habían aceptado y deseado: Un buen militar, por ejemplo, fue el Sr Gutiérrez Mellado que tuvo las medallas y los huevos de tirarle de los bigotes a Tejero a pesar de que éste entraba en el Congreso con la pipa en la mano).

Pero paso del abuelo, la que ahora me toca los órganos sensibles es su nieta, que me la imponen ahí, con un vestido de árbol de Navidad con Lacayitos. Y no me vale que un listo me sugiera cambiar de canal, ésa es mi tele, la que pago y la que pagamos todos, ni que me digan que Carmencita no cobra, y un jamón, será lo primero que haga gratis esa pava, a cantarle milongas a Gardél.

Y hablando de milongas, me he excedido. Pero insisto en la pregunta…

¿Qué puñetas hago?…

Que sea legal, claro, ilegales se me ocurren la mar de cosas.

Venga... meta ruido por ahí