En el submundo de la izquierda nos comunicamos a través de listas de correo. Esto, ya lo sabrán los liberal-pinochetistas, que seguro que tienen algún topo en nuestras redes totalitarias (Rata, te tenemos controlado, que todo se sabe en Moscú). El caso es que alguien ha planteado en una de esas listas si contestar o no a este amante de la libertad que se refiere a nosotros, los progresistas, con el cariñoso apelativo de “las rameras de pepiño“. Y la respuesta mayoritaria es que no, que mejor dejarlo pasar, que es darle importancia y tal y que ya le hemos dejado en ridículo en su propio blog, en los comentarios. Pues lo siento, no estoy de acuerdo. Lo que es yo, le voy a faltar un poco al respeto, en justa contraprestación por la atención que tan amablemente nos ha prestado este pobre hombre, que entre las muchas cosas brillantes que sabe hacer está la de escribir así, de un tirón y sin faltas de ortografía “Salud y libre comercio” al final de cada una de sus soporíferas anotaciones. Fíjense ustedes lo que vale el notas. Y es que hoy tengo altos los niveles de liberticidina en sangre, y alguien tiene que pagar los platos rotos del discurso lamentable, demagógico, liberalpinochetista, falso e impertinente de la presidenta Aguirre esta mañana en la Asamblea de Madrid. Así que ya saben, si quieren conocer directamente los estragos de la oligofrenia, pásense por aquí. No sé si aprenderán algo, pero se reirán mucho.

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