El otro día se preguntaba Nicolás Sartorius qué le pasa a la derecha española, qué es lo que le diferencia de otras derechas europeas que no tienen los problemas que tiene la nuestra para encontrar su sitio en el engranaje democrático, tanto cuando ganan elecciones como cuando las pierden, tanto cuando gobiernan como cuando están en la oposición. Sartorius piensa que el origen de este problema está en que, a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos, en España hay un solo partido de derechas que aúna las tres tradiciones de la derecha europea, a saber: liberal, demócrata cristiana y conservadora, con la extrema derecha, que en España, al igual que en otros países, existe, aunque no tiene un partido propio, y está junto a las corrientes mencionadas en el Partido Popular. Y no en una posición marginal, sino con gran influencia en la dirección del partido e incluso controlándola en su totalidad.

Además de este artículo sobre las razones del comportamiento de la derecha española, estos días se han publicado otros que vienen a completar el análisis de Sartorius desde puntos de vista complementarios. Por una parte, don EPMesa publicó el pasado domingo un interesantísimo -y desde mi punto de vista novedoso- artículo intitulado El PP y la estrategia del 11-M. Les recomiendo a ustedes su lectura, y les recomiendo que lo lean como se debe leer a don EP: separando polvo y paja, y tratando de ignorar esas curiosas provocaciones con que suele salpicar sus artículos con el objetivo quizás involuntario de desmarcarse de eso de lo que le guste o no forma parte: la (autoproclamada) izquierda. Decía que deben leer el artículo, porque don EP sostiene, desde el sobreentendido de que en el PP efectivamente conviven tendencias de extrema derecha con otras moderadas o verdaderamente liberales, que lo que está ocurriendo en el PP se debe no tanto a que pretendan reconquistar el poder político como a una lucha interna por el control del partido, para tenerlo todo bien atado no tanto cuando, antes o después, el PSOE pierda las elecciones.

A estos artículos hay que añadir una aportación curiosa nada menos que de Federico Jiménez Losantos, que citado por Manuel Rico en Periodismo incendiario, nos advierte contra una peculiar conspiración en la que están implicados desde José Ternera hasta Ruiz Gallardón, todos ellos “enemigos de España y la libertad”, que pretende ocultar la verdad sobre el 11-M y colocar a “los centristas” Gallardón y Piqué en la dirección del partido, lo cual provocaría la escisión de los liberales con el apoyo de Aznar. Además, Jiménez está convencido de que si el Gobierno (con un Gal renovado) no consigue acallar las investigaciones de Pedro Jota sobre el11-M, Rajoy acabará en la Moncloa, eso sí, con Gallardón de segundo de cartel, con lo que será objeto de traiciones continuas e incluso de una moción de censura. Todo este razonamiento, además de poner de manifiesto lo terriblemente enferma que está la mente del ideólogo de la Conferencia Episcopal, nos viene a demostrar que es cierta la tesis de Sartorius de que la extrema derecha, hoy por hoy forma parte del PP.

Venga... meta ruido por ahí



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