¿Qué consecuencias tiene el delito? Pues la represión. Esas son las consecuencias a las que alude Zapatero. Miren ustedes, que a mí me parece que todo esto está bastante claro: ETA declara la tregua y, desde sus esquemas totalitarios, espera que el Gobierno reaccione declarando igualmente una tregua en la represión del delito. Y eso no sucede porque no es posible. ETA mantiene la tregua, pero a medida que queda claro que la lucha contra el terrorismo sigue, el entramado de ETA (kale borroka, impuesto revolucionario) se va reactivando con un ritmo lento, pero sostenido, para tensar la cuerda e insistir en que el Gobierno debe responder a la tregua con otra tregua. El robo de las armas de Francia no ha sido más que un episodio de presión más serio -a cargo probablemente de la propia ETA y no de su entramado- en este tira y afloja. Batasuna debe entender que no es posible que el estado declare una tregua, porque no es posible que la Ley deje de aplicarse. Y debe hacérselo entender a ETA. Y el aviso de Zapatero es claro: cada delito cometido tendrá sus consecuencias, y estas no son otras que su investigación, su esclarecimiento y la aplicación de la justicia. Por supuesto que creo que el robo de las armas no debe interrumpir el proceso iniciado. ETA está intentando tomar sus posiciones para conseguir de su rendición los mayores réditos posibles, conscientes como son de que, al fin y a la postre, lo único que van a negociar son situaciones penitenciarias. Y mientras tanto, lo que tenemos que hacer los medios de comunicación y los ciudadanos decentes es dejar al Gobierno trabajar en la resolución de uno de los problemas más graves de la historia de la democracia española. Salvo que no queramos que se resuelva, claro.