Imperativo categórico, especulación y pintadas

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Imperativo categórico, especulación y pintadas

Sin palabras. Porque una imagen vale más que mil palabras, según dicen, y supongo que si la imagen lleva encasquetadas palabras, habrá un plus en el valor de la imagen. Así que aquí les dejo esta curiosa pintada que alguien ha hecho en una agencia inmobiliaria de Argüelles.

13 Responses to "Imperativo categórico, especulación y pintadas"
  1. Jorge F. dice:

    ¿Qué tiene de curiosa? Tal como está el tema de la vivienda, lo extraño es que no haya más como esta.

    ¿Sabe que en la población donde resido, situada en Cataluña, alrededores de Barcelona, cada vez son más las familias que emigran a otras zonas de España, si su profesión se lo permite, debido al altísimo coste de la vida y la precariedad laboral?

    Normalmente vuelven a las comarcas de donde eran originarios sus padres y donde aún tiene familia para darles apoyo inicialmente.

    La madre de uno de mis alumnos me lo ha dicho bien claro: “Nos vendemos el piso y allí compramos una casa con huerto y aún nos sobra dinero. El trabajo está igual de mal pagado que aquí, pero la compra sale mucho más barata. Los chicos en cuanto sean mayores podrán comprarse una vivienda a precios más razonables ¿Para qué quedarse?”.

    Hay que agradecer todo esto al boom especulativo inmobiliario nacido y arraigado durante los ocho años de gobierno del PP. Beneficio para pocos y perjuicio para muchos.

  2. Don Güevos dice:

    Echaba de menos algo relacionado con la vivienda en su post.

    Joder, como Ud seguro que tiene una de puta madre no se preocupa del tema.

    Fíjese el primer comentario. Resulta que en Madrid pasa igual. La gente ve que su casa vale una pasta, la venden, se van a su pueblo del sur generalmente (que no de la costa) y a vivir, que allí es todo más barato (libros gratis, sanidad gratis, uniformes gratis).

    Mire. El valor de los pisos ha subido en todos los paises. En Varsovia Ud lo habrá visto. La fiebre es inaudita. Dicen especulación, pues vayan al desierto de Arizona. O a Holanda, Nueva Zelanda, Inglaterra o USA.

    Es consecuencia de la posibilidad de apalancamiento, pues lo importante no es el precio sino la accesibilidad.

    Además, el precio alto es garantía de estabilidad económica. Hace que la máquina siga girando y no se pare. Que se construya, con lo que eso significa. Millones (pues son millones) de propietarios se sienten seguros (como esos que reemigran).

    Una economía que funcione irá asociada a precios inmobiliarios altos. Si los precios bajaran, la economía se hundiría. Pasó en Japón.

    Pero la demagogia del desconocimiento siempre estará presente.

  3. javierM dice:

    Pan para hoy, ostión para mañana, D. Guevos. eso es que lo que presupone usted con su teoría del crecimiento infinito. El problema es que la la generación de jóvenes de hoy ya no van a tener casa en su puta vida. En su PUTA vida. A lo más, un alquiler a 40 o 50 años al banco antes llamado hipoteca.

    Por si no lo ha notado, las ratas han empezado a huir miserablemente vía diversificación de negocios comprando en bolsa todo lo que pueden, no vaya a ser que los tipos de interés, esa cosa que no controla el gobierno ni nadie, porque en nuestro afán europeista hemos cuasi privatizado el órgano que decide cuanto suben, se eleven más de lo debido y empecemos a ahogarnos a fin de mes y dejar de consumir lo que deberíamos y empiecen los despidos… esa máquina que según usted gira y gira… hasta que se para.

    pero será que soy un demagogo.

  4. Jorge F. dice:

    Los tumores también tiene un crecimiento infinito… infinito hasta que matan a la persona que los alberga.

    Yo no quiero que nuestra sociedad se degrade para que cuatro espabilados se enriquezcan a gusto, porque incluso esos cuatro espabilados no podrán vivir en paz cuando la sociedad esté en fase terminal.

    Los neoliberales de hoy estáis como los marxistas de catecismo de ayer: ciegos.

  5. Derem dice:

    Ilegalidades al margen y, por supuesto, siempre perseguibles, parece que no tienen en cuenta cuatro aspectos esenciales. Primero, que los vendedores no serían tan estúpidos de poner los pisos a esos precios si no se vendiesen. Los precios suben porque la demanda es aún mayor que la oferta. La gente sigue comprando. Segundo, que la inmensa mayoría de los “especuladores” son pequeños inversores que tienen dos o tres pisos. Mamá compra para invertir sus ahorros y a su hijo, indirectamente, le resulta más dificil adquirir vivienda. Tercero, tengo la impresión subjetiva que este es un proceso grave en las grandes capitales y las zonas turísticas, pero no tanto en pueblos y en “provincias”. Y cuarto, hasta hace poco y puede que aún ahora, el precio del dinero facilita muchísimo el proceso o, dicho de otro modo, lo anima. ¡Si en algunos momentos el interés era inferior a la inflación!

  6. Derem dice:

    Por último, ¿qué dirían los señores firmantes del cristalino mensaje si en la fachada de su sede apareciese esto: “El vandalismo tiene responsables, haz lo que debas”, y tuviesen que gastarse sus dineros en limpiar la pintada?

    Por favor, recúrrase a los tribunales si se cree tener razón, o gánenese unas elecciones si hay que cambiar las leyes, y dejémonos de gestos de opera bufa, pero costosos para el que los tiene que limpiar.

  7. Jorge F. dice:

    Aquí creo que no hace falta hablar del que compra dos o tres pisos, hace falta hablar de los grandes especuladores y de los que construyen pisos de malísima calidad a precios desorbitados utilizando obreros mal preparados y peor protegidos. Y, sobre todo, hace falta hablar de la gente que tiene muchas dificultades para ir tirando en esta sociedad y la de adquirir una vivienda es la mayor de ellas.

    ¿La pintada es vandálica? Para mi lo que es verdaderamente vandálico en la población donde yo vivo es que tengas que ir por las calles pasando por las calzadas si quieres conservar el cráneo en buen estado porque las constructoras okupan las aceras o no ponen protección para evitar que cualquier cosa caiga a la calle; que incluso se corte el paso en algunas calles a coches y peatones durante semanas para que las constructoras puedan trabajar sin molestias; que las constructoras se carguen árboles frondosos y planten en su lugar palmeras o arbolitos raquíticos; etcétera.

    Cada uno lo ve según el color del cristal con que lo mira.

  8. Derem dice:

    Mire usted, don Jorge F., si la constructora okupa la calle sin autorización legal o cometen cualquier otro tipo de infracción, pues claro que estamos ante un delito. Sin embargo creo -tal vez me equivoque- que hace falta una autorización municipal para utilizar espacio público para una obra. No hay autorización que valga para realizar una pintada en un escaparate privado, salvo que el dueño lo haya autorizado. En este caso no es una cuestión de color. El mundo está mal, de acuerdo, pero no lo arreglaremos jodiendo al vecino.

  9. Jorge F. dice:

    Ya se lo he dicho, cada uno lo ve según el color del cristal con el que mira. Lo que me parece es que, con su cristal, usted ve pajitas y yo, con el mío, veo vigas.

  10. Derem dice:

    Reconozco que no lo entiendo con su metáfora de los cristales de colorines. Verá usted, podemos convenir en que la culpa de la no posesión de vivienda es de unos o de otros, y que se puede arreglar de una forma o de otra, y hasta aquí llega mi comprensión cristalina. Pero no veo cómo se puede aplicar esto a que unos vándalos pinten el escaparate de una inmobiliaria y obliguen al dueño a gastar su tiempo y dinero en arreglar el problema provocado por esos individuos. Salvo, claro está, que crea que los sistemas democráticos de resolución de problemas (recurrir a la ley, cambiar las leyes a través de la política,…) son inútiles y deben saltarse a la torera. ¿Es ese el color de su cristal?

  11. Jorge F. dice:

    Lo que quiero decir es que el que te hagan una pintada es un problema pequeño comparado con el que no puedas acceder a una vivienda.

    Posiblemente soy egocéntrico: yo no tengo un buen negocio en el que me puedan hacer una pintada, en cambio tengo un hijo emancipado que con dificultades va pagando un alquiler hasta que la hechan y a buscarse otra vivienda. Yo miro desde ese cristal.

  12. Jorge F. dice:

    …hasta que le echan…

  13. Derem dice:

    El cristal del dolor…

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