Miren, como nunca me he caracterizado por un patriotismo exagerado, ni siquiera moderado, pues me voy a pasar el puente de la hispanidad a Polonia. Pueden ustedes consolarse pensando que es la otra gran nación católica del continente Europeo, aunque tampoco es esa la razón por la que hago tan intrincado viaje, sino más bien asesorar al pueblo amigo polaco sobre cómo acabar con el Gobierno de Zipi y Zape. El caso es que me voy, les dejo aquí, con sus inseguridades estos días, y yo me desplazo lo más cerca de Moscú que puedo. Así que ya saben ustedes, si tienen necesidad de conocer la verdad, eviten el impulso de pasar por estas páginas, que estarán inactivas hasta la semana que viene. Pueden ustedes pasarse por la Cadena Ser o, como siempre, visitar alguna de las siguientes bitácoras amigas:

· Diario del Aire
· Si es que a esto se le puede llamar vivir
· Noches confusas del Siglo XXI
· De bat a Bat
· Las ideas
· Red Progresista

Y como en otras ocasiones, pueden ustedes buscar las intervenciones de Don Güevos, aquí mismo, en Moscú. No digo yo que vayan a aprender muchas cosas, pero seguro que se lo pasan ustedes bien.

Por cierto: ¡Qué alivio!

Venga... meta ruido por ahí



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