Me pide Don Güevos, uno de mis más fieles y queridos lectores, que escriba un post sobre don Miguel Sebastián. Como me debo a mi clac, pues aquí lo tienen ustedes, pero es que va a ser breve, muy breve. ¿Y saben por qué? Pues sencillamente porque no le conozco, porque tengo muy pocas -vamos, ninguna- referencias de él, como casi todos los que están ya opinando en términos vácuamente negativos. Así que lo que voy a hacer es una pequeña reflexión sobre lo buitres y lo catetos que somos los españoles. Todos los españoles. Al menos todos los españoles que yo conozco. Y es que no es para menos. Varios militantes socialistas con los que trato habitualmente me han dicho, al conocer la noticia, que vaya chasco, que ese quién es, que van a perder, que tenía que haber sido Gabilondo… Pues bien empezamos. Los militantes que conozcono que no son socialistas , y que ya se pueden ustedes ir imaginando de qué formación son militantes, estaban partidos todos de risa de pensar que semejante alfeñique crecido a la sombra de Zapatero pudiese ser candidato a nada, viendo la paja en el ojo ajeno, pero obviando la viga, que digo viga, el vagón de metro con su locomotora y todo en el propio. Pues yo, señores amigos míos, lo que digo es que si no conocemos al señor Sebastián, habrá que darle una oportunidad al menos y les recuerdo a ustedes aquellos felices días en que todos -incluidos los suyos- nos reíamos de Zapatero, y le apodábamos Zapatitos. Pues ahí tienen ustedes a Zapatitos. Así que vamos a dejar trabajar a don Miguel, y a ver si entre unos y otros conseguimos arrebatarle el Ayuntamiento de Madrid a la derecha. Porque no lo olvidemos Gallardón es la derecha. La derecha simpática y camuflada, pero la derecha, al fin y a la postre.

Venga... meta ruido por ahí