Bueno, pues parece que finalmente, y a pesar de las innumerables gestiones que hicieron en su favor destacado miembros de su Internacional de amigos, como Margater Tatcher y José María Aznar -este último usando para beneficio del tirano las instituciones españolas mientras era presidente del Gobierno- el general traidor Augusto Pinochet, ya saben ustedes el de la capa, uno de los pocos dignatarios internacionales que acudieron al entierro del enano sanguinario aquel que se hacía pasar por Caudillo de España, va a pagar por sus crímenes. Se le acusa de 36 secuestros y 23 casos de tortura. De momento, mañana perece que le van a poner en arresto domiciliario y a notificarle que está procesado como autor de autor de los crímenes cometidos en el centro de detención Villa Grimaldi. Ahora por asesino, antes por ladrón de su pueblo. Sólo nos queda esperar tenga un nivel de conciencia suficiente para enterarse de lo que le está pasando, que muera (avergonzado) en la cárcel (o al menos en ausencia de libertad) y que no transmita a su descendencia el patrimonio expoliado a los chilenos.

Venga... meta ruido por ahí