Baltasar garzón, acosado por el liberalpinochetismo

Hombre, que digo yo que como nadie está contento con lo que es, y parece que está muy de moda ser otro, pues he decidido que hoy voy a cultivar ese bonito y novedoso hábito. Que resulta que va el Papa y dice no sé qué de los mahometanos, y los mahometanos se enfadan mucho, porque son muy brutos, y amenazan con cortar cabezas y volar aviones si el Papa no se retracta a la voz de ya, y entonces van todos y dicen muy enfadados y con gesto heroico de asumir el martirio según vaya llegando, que ellos también son el Papa, y que al pobre mirlo blanco le están coartando su libertad de expresión, como a Leonardo Boff; dicho esto, pues se quedan todos muy contentos porque han puesto su granito de arena en defensa de la civilización occidental, y vuelven a sus compras y a sus cosas. Y yo quiero conocer también lo que se siente cuando se participa en la defensa de estos valores tan queridos por todos, así que he decidido ser Garzón. Sí ya saben ustedes ese juez que se ha vendido a ETA y al gobierno -que viene a ser lo mismo- para empurar a unos pobres peritos por un quítame allá esas pajas.

Sí señores. Yo también soy Garzón. Y lo soy porque creo que el magistrado está actuando como un juez íntegro y como un ciudadano honrado, valores que el liberalpinochetismo episcopal repudia, y por eso le está acosando en los medios de comunicación que le son afines y a través de las vías judiciales que controla. Y es que al paso que va este valiente juez que se ha enfrentado a la mafia, a la ETA, y ahora al entramado cuasigolpista de Monseñor Fedejota, Acebes, Aznar, Rajoy y Zaplana, este hombre, este ciudadano de pro, este campeón del civismo y de la libertad, les cierra el chiringuito y les envía a todos a donde deben estar: el inframundo de la indignidad y la deshonra. Porque todo está saliendo a la luz y por eso están tan nerviosos.

¿Cómo es posible que la derecha y sus medios concedan más credibilidad a tres imputados que a un juez ejemplar? Si no digo yo que los imputados no tengan sus derechos, entre ellos el de garantizarse una defensa justa. Pero de ahí a acusar en los medios a Baltasar Garzón de haberlos maltratado hay un camino muy largo y muy difícil de recorrer. Y que los representantes del liberalpinochetismo en el Poder Judicial presten credibilidad a esta acusaciones vertidas en los medios de Fedejota, ya de por sí poco creíbles, es intolerable, especialmente cuando tres fiscales han asegurado que nada fuera de lo normal ocurrió durante los interrogatorios.

Pues eso, que yo también soy Garzón.